Guillermo Cabellos/Sergio Andreu
Barcelona, 18 jun (EFE).- Día 1 de la «nueva era» del festival Sónar, que este jueves ha abierto su 33ª edición, primera «unificada» en la historia del certamen que ha trasladado el grueso de su actividad a Fira Gran Vía, con una apuesta segura: la oscuridad clásica de los veteranos Cabaret Voltaire y el descaro deslenguado de Metrika.
En una cita con el historial del Sónar -epicentro de la escena electrónica y las músicas avanzadas durante tres décadas- lo más importante es siempre la oferta (sobre todo con un cartel como este 2026 con un centenar de propuestas), pero resulta imposible que los recientes cambios en la dirección y en la ubicación del festival, no generen cierta sensación de cambio de ciclo, alejados, ahora un poco más, del centro «natal» de Barcelona.
Una nostalgia que no ha afectado a las miles de personas que este jueves se han acercado al macrorrecinto de Fira Gran Vía, en Hospitalet de Llobregat, que habrá que ir domesticando por su tamaño, y que hasta la madrugada del domingo acogerá, de un tirón, toda la programación musical, sin diferenciar entre Sónar Día y Sónar Noche, como era habitual, con un cartel ecléctico, con bandas con mucho pasado, nombres del presente y otros que otean el futuro.
Entre las primeras ha estado la veteranísima banda británica Cabaret Voltaire, que ha desembarcado en el escenario Sonar Hall para celebrar sus más de cincuenta años de carrera subversiva, memoria viva de la mutación de los sonidos electrónicos, desde sus inicios industriales, hacia el post-punk, el techno o el synth pop menos convencional.
El ahora dúo, formado por Stephen Mallinder y Chris Watson (la tercera pata del trío original, Richard H. Kirk, falleció en 2021) llevan un tiempo de gira tras la publicación de ‘But what time is it really?’, álbum en directo que recopila temas clásicos de los lejanos ochenta, y que ha sido la base del concierto que han ofrecido en Sónar, su única cita en España.
Tras la casi instrumental ‘Landslide’, la pareja ha demostrado que los setenta son los nuevos treinta, porque su directo, a la sombra de unas desasosegantes proyecciones, es la reafirmación de status de banda mítica, y como muestras la alienante «The set up», el pop sintético de ‘Spies In The Wires’, el eco industrial y arabesco de ‘Yashar’ o esa mezcla de «kraftwerk funky» que es ‘Sex Money Freaks’.
Para el final, dos de sus iconos en forma de canción: ‘Nag Nag Nag’, con la distorsión post punk perfecta de sus cajas de ritmos y el cierre electro de ‘Sensoria’.
Cuadrilátero sonoro

Uno de los imanes sonoros de este 2026 es el cuadrilátero del Sónar Car, un escenario de atrayente terciopelo rojo por fuera y tenebrosamente negro en su interior, donde estos días se presenta el contundente ‘STOOR’, un ambicioso proyecto a cargo del maestro holandés del techno Speedy J, acompañado por otros cuatro jinetes: Colin Benders, Nadia Struiwigh, Reeko y VRIL.
Durante cinco horas (o esa era al menos la previsión), y rodeados de público 360º, estas cinco cabezas y diez manos, se han situado bajo un gran monolito negro, que por momentos parecía salido del ‘2001’ de Kubrick, para improvisar una virtuosa sesión en directo y colaborativa, que se ha expandido sin piedad sobre los presentes como una turbina nuclear, demoledora.
Aunque el espacio de Fira Gran Vía -que hasta ahora acogía tan sólo las sesiones de noche de Sónar- no tiene el encanto crepuscular de los atardeceres que ofrecía el escenario Village de Fira Montjuic, los organizadores estaban satisfechos de cómo estaba yendo esta primera jornada de cambios.
«La verdad es que tenemos muy buena respuesta de momento, no solo en la venta de entradas, sino también en las sensaciones, en las caras de la gente cuando entra y ves cómo reacciona», ha comentado a las pocas horas de abrir las puertas Miquel Trullols, responsable de comunicación del festival.
Metrika deslenguada

Eso mismo han demostrado los cientos de fieles que se han dejado caer por el SónarPark cuando el sol seguía en alto para ver a Metrika, cantante valenciana que lleva la grosería por bandera, que ha comenzado su show con ‘Las plásticas’ y ese «Me encantan las plásticas que no pueden ni mover la cara, shout-out Carmen Lomana» que ha servido de lanzador para cerca de una decena de temas del mismo tono.
El show, un despliegue de reguetón y dembow maquinero, firma de su Castellón natal, ha llevado a Thais Amores a cantar ‘Una bimbo por Madrid’ y el «zorra final boss, minifalda y gonorrea» del estribillo y la victoriosa ‘El taser de mamá’.
Metrika ha optado por el perreo de alto calibre para su tramo final con ‘Ya t has corrido?’ y ‘Virgen putita’, antes de dar la estocada verbal con ‘Toto de loca’, buque insignia de la artista que acumula más de 15 millones de reproducciones en Spotify, y ‘Diva del infierno’, uno de los pocos cortes (algo) melódicos de su repertorio.
La primera jornada del jueves, que alargaba su horario de Cenicienta hasta las 03:00 horas, incluía también los «shows a.m.» del directo del productor británico Daniel Avery, y la sesión del adicto al house Chris Stussy, entre otras propuestas.
