Washington, 18 jun (EFE).- El Gobierno de Estados Unidos respaldó este jueves el inicio de un diálogo entre representantes del oficialismo venezolano y la Asamblea Nacional (AN) elegida en 2015 con el objetivo de establecer una hoja de ruta para una transición democrática, centrada en la reconstrucción de las instituciones y la celebración de un proceso político abierto.
En un comunicado, el Departamento de Estado dio la bienvenida a la reunión celebrada entre Jorge Rodríguez, como presidente de la Asamblea Nacional de 2026 y representante del Gobierno interino venezolano, y Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional elegida en 2015, para acordar una agenda que sirva de base a futuras negociaciones.
Según Estados Unidos, esa agenda contempla prioridades como la reconstrucción de las instituciones democráticas, el fortalecimiento del Consejo Nacional Electoral (CNE), el restablecimiento de garantías para la participación política y la protección de las libertades civiles necesarias para un debate político abierto.
Horas antes, el Parlamento venezolano controlado por el chavismo informó que, tras la reunión entre Rodríguez y Figuera en Caracas, ambas partes acordaron crear una «mesa técnica y política paritaria» con una agenda y cronogramas concretos orientados al fortalecimiento de la democracia, la consolidación de la paz y la búsqueda de acuerdos para el futuro del país.
Figuera, quien preside la instancia parlamentaria que reivindica la continuidad de la Asamblea Nacional elegida en 2015, regresó a Venezuela para participar en estos encuentros y aseguró que trabaja en una agenda destinada a garantizar libertades políticas y de expresión.
La opositora ha sostenido que su retorno responde a gestiones relacionadas con el proceso de transición impulsado con respaldo internacional.
La Asamblea de 2015 y el chavismo mantienen una disputa institucional desde que la oposición obtuvo la mayoría parlamentaria en las elecciones legislativas de ese año.
Aunque el oficialismo recuperó el control formal del Legislativo tras los comicios de 2020, un sector opositor continuó operando una estructura parlamentaria paralela que ha contado con el apoyo de Estados Unidos y otros aliados internacionales. EFE
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