Redacción deportes, 27 jun (EFE).- El inglés George Russell (Mercedes), que sale primero este domingo en el Gran Premio de Austria, el octavo del Mundial de Fórmula Uno, manifestó en el Red Bull Ring de Spielberg que «la ‘pole’ sienta muy bien» y que «la última vuelta de la Q3 (la tercera ronda de la calificación) fue increíble»,
«Este primer puesto sienta muy bien, la última vuelta de la Q3 fue increíble. Veía que iba ganando unas décimas curva a curva y fue una sensación increíble. Sin la bandera amarilla del final de la sesión sé que hubiésemos sido aún más rápidos», comentó Russell, nacido hace 28 años en King’s Lynn (Norfolk), tras lograr su undécima ‘pole’ en la Fórmula Uno, la cuarta de esta temporada.
«La Q1 y la Q2 fueron tensas para nosotros y estuvo apretado, pero una vez que logramos meternos en la Q3 me centré en pilotar de forma instintiva; y todo encajó a la perfección. Me he sentido seguro en el coche durante todo el fin de semana y estoy realmente satisfecho de haber podido sacar el rendimiento máximo en el momento adecuado», apuntó el inglés, que en la ronda decisiva cubrió, con el neumático blando, los 4.318 metros de la pista estiria en un minuto, seis segundos y 113 milésimas, 236 menos que el monegasco Charles Leclerc y con 295 de ventaja sobre el otro Ferrari, el de su compatriota Lewis Hamilton.
«Por supuesto, lo de hoy tan sólo es un parte del trabajo. Lo que cuenta es mañana, y va a ser una carrera muy apretada», opinó Russell, que es tercero en el Mundial, a cincuenta puntos de los 156 con los que lidera su compañero, el italiano Andrea Kimi Antonelli; que este domingo sale cuarto en el bello circuito de la Steiermark austriaca.
«Ferrari y McLaren parecían fuertes; y a Max (Verstappen, neerlandés de Red Bull, cuádruple campeón del mundo) hay que tenerlo siempre en cuenta. Tenemos que ejecutar bien, no meternos en líos y aprovechar a tope cualquier oportunidad», declaró Russell, que este domingo buscará su séptima victoria en la Fórmula Uno, la segunda de la temporada, después de la que se anotó en la primera carrera, el Gran Premio de Australia, en Melbourne.
