José Carlos Rodríguez

Santiago de Compostela, 18 jun (EFE).- La cantante estadounidense Katy Perry ha convertido el escenario del festival Son do Camiño, en Santiago, en una fantasía espacial y tecnológica, de energía desbordante, con un recital de más de una hora y media en el que ha interpretado sus grandes éxitos y ha cantado en primicia su nuevo single, ‘Watch it burn’.

La ‘reina del Camp’ prometía un espectáculo renovado, con una producción inédita. Y no ha defraudado.
Inmersa en un despliegue visual espectacular, en blanco absoluto, en el que el artificio, la tecnología y un cuerpo de bailarines y músicos sin descanso la han arropado todo el tiempo, la estadounidense ha brillado con luz propia y se ha metido al público en el bolsillo desde el primer minuto.
Tras el éxito de su gira mundial ‘The Lifetimes Tour’, con la que ya visitó el pasado mes de noviembre Barcelona y Madrid; y recién llegada de Estados Unidos tras participar en la tercera y última ceremonia inaugural del Mundial de Fútbol 2026, Katy Perry ha recalado en tierras gallegas, donde la han recibido las más de 42.000 personas que este jueves han acudido a la primera jornada del festival, en el Monte do Gozo.
Siempre sonriente, magnética por momentos, Perry ha iniciado su espectáculo con ‘California Gurls’, acompañada de un desfile de forzudos, que han subido la temperatura de una noche ya de por sí calurosa. Pura Galifornia.
Ataviada con una camisa blanca con el mensaje ‘I am not a robot’, corbata con la bandera norteamericana y medias a juego, se ha desenvuelto con soltura en un escenario interactivo, lleno de pantallas con las que no ha parado de jugar durante todo el concierto, con guiños de llamadas de su actual pareja, el ex primer ministro canadiense Justin Trudeau.
Siempre divertida, se ha atrevido con el castellano y, tras advertir al público que solo ha actuado en Madrid y Barcelona, ha elogiado Galicia y su catedral, que ha visitado antes del concierto.
No han faltado tampoco referencias a su particular carrera espacial a bordo de la nave de Jeff Bezos. En el escenario han aparecido astronautas, portando la bandera de España, recreando el primer viaje a la luna. Aunque ella, consciente del escenario que pisa, rápidamente ha sacado también la gallega.
Con los temas ‘Space Odissey’, ‘Dark horse’ y ‘ET’ ha desafiado la gravedad e incluso ha flirteado con un marciano, que ha ejecutado un twerking de otro planeta.
‘Part of me’, ‘I’m his he’s mine’ y ‘Bon appétit’ han sido los temas que han cerrado el primer tramo del concierto, tras el cual se ha vuelto a dirigir al público, a través de una tablet, y mediante un código QR ha sorteado su nuevo atuendo, esta vez de pin-up.
En la segunda parte del espectáculo, Katy Perry ha regalado a sus fans temas de su próximo disco: primero ‘Bandaids’; y seguidamente, en absoluta primicia, ‘Watch it burn’, del cual hace escasas horas había publicado un adelanto.
Con tintes rock, la cantante ha quemado la tablet y después ha interpretado el mítico ‘Heads will roll’, de Yeah Yeah Yeahs, que el público ha bailado dando saltos.
‘Legendary Lovers’, ‘The one that got away’ y ‘Thinking of you’ han sido los siguientes temas de un show en el que el público ha coreado «a su reina».
Himnos de su primer álbum como ‘Hot n Cold’ y ‘I kissed a girl’ han dado paso a un atrevimiento mayor. Y es que Perry se ha metido en una botella de plástico gigante y, literalmente, se ha dado un baño de masas, lanzándose al público.
Incansablemente divertida, la artista se ha meneado al ritmo de un girasol gigante con ‘Harleys in Hawaii’ y, antes de entonar ‘Roar’, aún ha deleitado con remixes de ‘Lifetimes’ y ‘All the love’, de su último disco, ‘143’.
Como no podría ser de otra manera, el concierto ha finalizado con ‘Fireworks’, tema con el que ha abierto un tubo de crema solar y ha regado de espuma al público.
Ya extasiada, se ha despedido lanzándose a una colchoneta. Y el público, ojiplático, ha vuelto a corear a su reina del Camp.
