Fotografías cortesía de Danza Azteca Señor de Ojo Zarco
En cada golpe del tambor, en el sonido de los ayoyotes y en el movimiento sincronizado de los danzantes, la Danza Azteca Señor de Ojo Zarco busca preservar mucho más que una tradición: mantiene viva una herencia cultural que ha cruzado fronteras y generaciones.

Fundada en 2018 por Leonardo Luna, originario de Guanajuato, la agrupación nació del deseo de crear un espacio propio para honrar las raíces de su comunidad. Aunque él y varios de sus integrantes ya participaban en otras danzas, sintieron la necesidad de formar una que representara el lugar del que provenían. «Nosotros escogimos el nombre de donde somos nosotros», recuerda Luna.
Además, el nombre del grupo está dedicado al “Señor de Ojos Zarcos”, una advocación de Cristo venerada en su comunidad de origen. «Es nuestro Señor Cristo… como la Virgen de Guadalupe que tiene muchos nombres en diferentes lugares», explica.
Actualmente, la agrupación reúne a cerca de 30 integrantes registrados, de los cuales alrededor de una docena pertenecen a la familia de Leonardo. En cada presentación participan entre 20 y 22 danzantes, quienes dedican tiempo, esfuerzo y recursos para mantener viva esta tradición.
MÁS QUE UN BAILE
La danza azteca, también conocida como danza mexica, tiene raíces en las ceremonias rituales de los pueblos originarios del centro de México. Más que una expresión artística, representa una ceremonia de agradecimiento, oración y conexión con la naturaleza, los antepasados y los cuatro puntos cardinales.
Leonardo explica que, aunque antiguamente los pueblos indígenas danzaban para agradecer a sus distintas deidades, hoy el objetivo es preservar ese legado.

Cada ceremonia comienza con un ritual de permiso y purificación. Antes de iniciar, se saludan los cuatro puntos cardinales y se limpia el espacio con copal.
«Se tiene que pedir permiso… se saluda a los cuatro vientos… se quema copal… el humo… es una energía muy hermosa, dice.
Al concluir la presentación, el círculo ceremonial se cierra para simbolizar el final del ritual y la armonía del lugar.
CULTURA QUE EDUCA
Para Leonardo, la danza representa una poderosa herramienta para transmitir identidad a las nuevas generaciones, especialmente a quienes crecen lejos de México.
Más allá del aprendizaje cultural, considera que el grupo ofrece un espacio positivo para niños y jóvenes. «Lo que yo he visto en muchos jóvenes, los sacamos de andar haciendo cosas malas afuera en la calle y los estamos atrayendo a algo bueno”, asegura.
Esa convicción es la que lo impulsa a insistir en que ser danzante implica compromiso y amor por la tradición.

AUTENTICIDAD
Mantener viva la danza también representa importantes desafíos. Todos los vestuarios son elaborados artesanalmente en México y deben importarse. Las plumas, los penachos y otros accesorios tradicionales requieren materiales específicos que, en algunos casos, están restringidos por leyes de protección ambiental.
Además, el desgaste provocado por las largas jornadas de danza obliga a renovar constantemente los trajes. Aun así, el grupo continúa presentándose en eventos comunitarios, muchas veces de manera voluntaria.
«En cualquier lugar que necesiten un apoyo de esta danza, nosotros podemos ir sin ningún compromiso. No necesitan pagarnos, nosotros nos presentamos más que nada para que la conozcan y para que conozcan la cultura de nosotros.»
LEGADO PARA EL FUTURO
Después de más de ocho años de trabajo, el mayor sueño de Leonardo Luna no está en los reconocimientos, sino en la permanencia de la tradición.
Su anhelo es que, con el paso de los años, la Danza Azteca Señor de Ojos Zarco siga siendo recordada como un símbolo de identidad, orgullo y pertenencia para la comunidad mexicana en Austin, demostrando que las raíces culturales también florecen lejos de la tierra que las vio nacer.
Para más información de a Danza Azteca Señor de Ojo Zarco Guanajuato
Instagram: @danza_senor_de_ojo_zarco
