Redacción deportes, 17 jun (EFE).- La victoria ante Haití, histórica, en el primer compromiso del Mundial 2026 de fútbol para Escocia, no ha distorsionado la realidad del equipo que asume que frente a Marruecos el sábado y con Brasil, en la última jornada, próximos rivales, debe mejorar el nivel mostrado en su debut.
De hecho, las estadísticas no son alentadoras para el combinado escocés que aspira a alcanzar las eliminatorias de un Mundial por primera vez en su historia. Tuvo menos de la mitad de la posesión de balón contra Haití, un rival teóricamente inferior. El juego con el balón es la preocupación del seleccionador Steve Clarke.
Ante Marruecos Escocia debe elevar el nivel de exigencia con un mejor juego. El cuadro africano es el semifinalista del pasado mundial y mostró su nivel en el partido de la primera jornada con Brasil, ante la que empató a un gol.
«No creamos suficientes ocasiones de gol contra Haití. Espero hacer más contra Marruecos que es muy buen equipo», reconoce Clarke en la cuenta atrás del choque de la segunda jornada del grupo.
Escocia ha acentuado su preparación después de disfrutar del triunfo de la primera jornada. Clarke asume que Marruecos tendrá más posesión y de ello se debe aprovechar el combinado escocés. «Cuando juegas contra un equipo que va a dominar el balón debes encontrar los momentos adecuados para contraatacar y presionar. Así también puedes crear problemas», señala.
Steve Clarke confía que frente a Marruecos irrumpa en la competición «una Escocia diferente; diferente en la posesión del balón y con la misma resistencia y determinación en defensa que frente Haití», señala el seleccionador que barrunta algún cambio respecto al partido inicial en el Mundial.
