Miami, 7 jun (EFE).- Ciudadanos estadounidenses presentaron este fin de semana una demanda para impedir las luchas del UFC que albergará el presidente Donald Trump en la Casa Blanca para celebrar su cumpleaños el 14 de junio, por considerarlas un «esquema corrupto».
La demanda, presentada en Washington D.C. por un veterano de la Guerra de Vietnam y una activista, argumenta que el evento viola la ley federal por usar recursos públicos para que un promotor deportivo obtenga ganancias, según informó este domingo Public Integrity Project, asociación que representa a los quejosos.
También sostiene que Trump y el director de UFC, Dana White, tendrán ganancias financieras por las luchas, al denunciar que el mandatario compró 50.000 dólares en acciones de la compañía que maneja la liga y que la empresa está vendiendo paquetes VIP por 1,5 millones de dólares para asistir al combate.
Además, la querella argumenta que la estructura metálica instalada en la Casa Blanca para los combates de la UFC viola las regulaciones del Servicio Nacional de Parques (NPS), que requería aprobación del Congreso por estar en un parque federal y que costará al menos 700.000 dólares por reparaciones en el jardín.
Los demandantes, del estado de Virginia, son el sargento retirado Pual Romano, veterano de Vietnam de la ciudad de Springfield, y la activista Susan Douglas de la ciudad de Alexandria, quienes aseguran que buscan «preservar los espacios monumentales de Washington».
«Este es un esquema profundamente corrupto para enirquecer al presidente y sus amigos. Si se permite que esta lucha proceda, será solo el inicio, y nuestros monumentos nacionales se convertirán en oportunidades de marca para los ricos», declaró Brendan Ballou, fundador de Public Integrity Project, en un comunicado.
El presidente adelantó desde octubre pasado que realizaría un evento de artes marciales mixtas en el marco de su cumpleaños y en el arranque de las celebraciones del 250 aniversario de la independencia estadounidense.
Previo a incursionar en la política, Trump promovió combates de boxeo en Nueva York en las décadas de 1980 y 1990. Además, tuvo una larga relación con la WWE, la principal empresa de lucha libre de Estados Unidos, en la que quedó incluido en el salón de la fama en 2013.
