Redacción deportes, 12 jul (EFE).- El italiano Jannik Sinner retuvo su corona de Wimbledon, la que el año pasado arrebató al español Carlos Alcaraz y tras remontar al alemán Alexander Zverev (6-7(7), 7-6(2), 6-3 y 6-4 sumó su segundo título seguido en el All England Club y elevó a cinco su colección de trofeos del Grand Slam.

El tenista de San Cándido, afianzado en el número uno el mundo, tardó tres horas y 47 minutos en sacar adelante la final y unir su segundo Wimbledon a un Abierto de Estados Unidos (2024) y a los dos del Abierto de Australia (2024 y 2025). Es, el conseguido en Londres, su primer major del curso, que reduce a dos la distancia con Alcaraz, que tiene siete.

El décimo jugador en la Era Abierta en revalidar el título individual masculino de Wimbledon sumó su victoria 100 en un Grand Slam y alargó su particular racha triunfal respecto al hamburgués, que mantuvo el tipo durante dos sets y medio pero que decayó paulatinamente, sobre todo físicamente, respecto al campeón.
Zverev ha cambiado, pero no ha alcanzado el nivel suficiente como para cuestionar el absolutismo que implanta Sinner, especialmente sin Alcaraz. El germano sale de Wimbledon con el número dos bajo el brazo que arrebata, precisamente, al español pero sin el título que ansiaba.
El éxito en París hace mes y medio, la conquista allí de su primer Grand Slam ha dado un gran alivio a Zverev que afronta sus compromisos más suelto, con más decisión y confianza. No gana a Sinner desde el Abierto de Estados Unidos del 2023, casi dos años, y desde entonces han transcurrido diez derrotas seguidas.
No cambió la tendencia en el All England Club con los Príncipes de Gales, Guillermo y Kate Middleton como testigos y numerosos rostros populares del mundo de espectáculo y del deporte. Y encajó un nuevo revés. Pero no dio esa imagen de resignación que ofreció en el MAsters 1000 de Madrid cuando asumió desde antes del partido, en tierra, su inferioridad y resistió menos de una hora.
París ha revitalizado al germano de 29 años que nunca había pasado de octavos en la hierba de Londres y, de pronto, ha llegado a la final impulsado por la autoestima crecida en Roland Garros. Jamás había jugado en hierba con Sinner y eso le suponía un plus mental. Pero no cambió la tradición. Sufrió su undécima derrota ante el italiano, la décima del tirón.
Aferrado a su servicio, implacable mucho tiempo, disputó la final. Sinner demostró su firmeza desde el arranque. Ha ido a más el transalpino en el recorrido por el cuadro y después de necesitar cinco sets en primera ronda contra el serbio Miomor Kecmanovic todo fue un trámite para el jugador de San Cándido que por fin encontró el premio en un Grand Slam en el 2016 después de la decepción sufrida en Australia ante Novak Djokovic y del sofoco y precipitada eliminación en Roland Garros por el argentino Francisco Cerúndolo.
Fue un duelo de sacadores al principio porque no hubo roturas, ni casi ocasiones de roturas. En el octavo juego del primer parcial pudo el italiano hacer quiebre pero el momento dulce, saque en mano, del alemán. Tal y como apuntaba se resolvió en el desempate, sin casi fallos, resuelto por 9-7 para Zverev. Impulso para el tenista hamburgués que en los últimos seis cara a cara había sido incapaz de ganar un parcial a su rival.
Con las fuerzas intactas el siguiente set fue aún más equilibrado. Sin punto de break alguno, pero fue Sinner el que impuso con fuerza su mejor juego para ganar la manga e igualar el choque. Fue clave. Y también el tercero donde dio la sensación de que el alemán empezó a flaquear. Su saque y sus fuerzas. Y llegó la primera rotura, que aprovechó Sinner para ponerse 5-3 y cerrar después el triunfo y acentuar la ventaja. Estaba a uno solo parcial del título que logró después. Zverev se marchó al vestuario, necesitaba recuperar.
El mejor jugador italiano de todos los tiempos, instalado ya en el decimocuarto jugador en ganar más de un título en Wimbledon, el tercero en activo junto a Novak Djokovic, que lleva siete, y Alcaraz, que tiene dos no necesitó jugar un torneo previo en hierba para imponer su superioridad, dio una vuelta de tuerca a la situación en el cuarto para acercarse al triunfo con otra rotura más en el séptimo del cuarto. Fue definitivo. El italiano consolidó y cerró el título después de tres horas y 47 minutos.
Solo ha perdido tres partidos en lo que va de curso el transalpino que selló su tercer trofeo en hierba en el circuito junto con el de Halle en el 2024 y éste logrado en el All England Club que redondea una campaña exitosa en la que ha ganado los cinco títulos del Masters 1000 de la temporada, algo sin precedentes, que además, une al de París del 2025.
El lunes alcanzará su semana 79 como número uno del mundo al que llegó tras Roland Garros del 2024 que sale de Wimbledon con 3.600.000 libras como premio (4.224.240 euros) en el bolsillo. Treinta títulos acumulados alumbran su carrera.
La séptima final de un Grand Slam le reportó el quinto título grande. Solo perdió dos. La de Roland Garros y Abierto de Estados Unidos del 2024. Dos Wimbledon, otros tantos Abiertos de Australia y un Abierto de Estados Unidos conforman su palmarés.
Santiago Aparicio
