Madrid, 28 jun (EFE).- El inglés George Russell (Mercedes) ganó este domingo el Gran Premio de Austria, el octavo del año, en el Red Bull Ring de Spielberg; donde recuperó el segundo puesto del Mundial de Fórmula Uno tras mejorar al cuádruple campeón mundial neerlandés Max Verstappen, segundo en el circuito de su escudería; y a su compañero, el italiano Andrea Kimi Antonelli, líder del campeonato, que también subió al podio.

Russell, de 28 años, logró su séptima victoria en la F1 -la segunda del año y la segunda en Austria- al anotarse una muy calurosa carrera por delante de Verstappen y de Antonelli, que ahora comanda el Mundial con 171 puntos, cuarenta más que él y con 46 de ventaja sobre el séptuple campeón del mundo inglés Lewis Hamilton. Que, tras haber brillado dos semanas antes en el Circuit de Barcelona-Catalunya, este domingo se conformó con el quinto puesto; uno por detrás del australiano Oscar Piastri (McLaren).

La prueba volvió a ser mala para los españoles. Carlos Sainz (Williams) se tuvo que retirar -a causa de un problema de motor-, mientras que su compatriota el doble campeón mundial asturiano Fernando Alonso (Aston Martin) acabó decimoctavo; verificando que, en espera de algunas mejoras tras el parón veraniego, su deficiente AMR26 se disputa ser el peor coche de parrilla con el Cadillac del mexicano Sergio Pérez. Retirado, asimismo, a las primeras de cambio.
Mercedes -que también lidera el Mundial de constructores, con 302 puntos: 98 más que Ferrari- confirmó que es el equipo a batir, con siete victorias de ocho posibles; y Red Bull parece que ha dado un paso al frente, no sólo por el mejor resultado del curso de Verstappen -que completó otra actuación magistral-, sino por el hecho de que el sexto de su compañero, Isack Hadjar, es el peor del francés en las últimas cuatro carreras.
Sin embargo, el mensaje a extraer de la prueba de Spielberg es que Russell, vencedor en la primera carrera del año, en Melbourne (Australia) y en una suerte de depresión paralela a la asombrosa eclosión de Antonelli -con 19 años el líder más joven de la historia-, no se rinde.
Antonelli -que, después de ganar las cinco carreras previas, abandonó en Barcelona- había sido el más rápido en los libres del viernes. Pero, a pesar de haber liderado las tablas de tiempos de la Q1 y la Q2, al final fue su compañero el dominador de una calificación no exenta de cierta polémica; en la que Russell levantó lo suficiente el pie del acelerador para evitar sanciones relativas al pilotaje durante bandera amarilla, justo después del accidente que había sufrido, al final de la cronometrada principal, Verstappen.
Después de unos instantes de incertidumbre, a Russell se le validó finalmente la ‘pole’ -su undécima en la F1, la cuarta del año, la segunda seguida- y el de King’s Lynn (Norfolk) arrancó primero este domingo, por delante de los Ferrari del monegasco Charles Leclerc -octavo al final- y de Hamilton -brillante en Montmeló, donde firmó su séptimo triunfo para elevar a 106 su propio récord histórico-, que compartía segunda fila con Kimi.
‘Mad Max’ -cuyo equipo le pidió públicas disculpas admitiendo responsabilidad en su percance, «por la pérdida de eficiencia aerodinámica en la parte trasera del coche»- salió quinto en el circuito de su escudería, en el que nadie iguala sus cinco triunfos; al lado del inglés Lando Norris (McLaren), que, por sólo dos puntos, evitó el quinto título seguido del astro neerlandés el año pasado. Cuando ganó en un Red Bull Ring en el que esta vez no pasó del séptimo puesto.
El otro McLaren, el de Piastri, partía desde la séptima plaza: al lado de Hadjar y por delante de los dos RB del neozelandés Liam Lawson y el debutante sueco-británico Arvid Lindblad, que mantuvieron hasta meta el noveno y el décimo puesto, respectivamente. En una carrera calurosa que los españoles afrontaron desde la zona trasera.
Sainz salía decimoséptimo, un puesto por detrás de Colapinto, tras caer en la Q1. En la que también fueron eliminados Alonso -vigésimo primero en parrilla- y ‘Checo’ -decimonoveno-, en una instancia en la que fueron suprimidos, por parejas y por ese orden, los Williams, los Cadillac y los Aston Martin.
La gestión de los neumáticos iba a ser clave debido a la canícula estiria -que también castigaba duramente a los frenos- y todos optaron por salir con el compuesto medio, salvo Sainz y el brasileño Gabriel Bortoleto (Audi) -duodécimo en parrilla y undécimo en meta- que lo hicieron con el blando.
Russell salió bien y en la primera vuelta Hamilton pasó a Leclerc; al que en la segunda también superó ‘Mad Max’, que adelantó dos puestos de golpe en una espectacular maniobra en la que asimismo rebasó a Antonelli, para colocarse tercero.
Carlos y Fernando ganaron una posición, al igual que ‘Checo’; y Colapinto perdió tres, antes de que el mexicano parase y, al igual que su compañero, el finés Valtteri Bottas, abandonase a las primeras de cambio, con los frenos muy sobre-calentados.
Kimi pasó a Leclerc en la penúltima curva de la vuelta 8, tres antes de que arrancara una nueva edición de las otrora más habituales batallas entre Verstappen y Hamilton. Que, indirectamente, beneficiaba a Russell, por delante; y a Antonelli, por detrás.
Sir Lewis puso duros en la 13, operación que una vuelta después efectuó su compañero monegasco; cuando Russell comandaba por delante del ídolo de la afición de Países Bajos y de Antonelli, con los McLaren justo detrás.
Verstappen paró en la 19 y Russell, una más tarde, al igual que Piastri; y Norris, que también instaló los duros, un giro después.
‘Mad Max’ le ganó le duelo a Sir Lewis y rodaba de nuevo tercero, por detrás de las ‘flechas plateadas’, en una carrera que lideraba Antonelli, que aún no había entrado al garaje.
En la 25, se paró el Williams de Carlos, que se tuvo que retirar, a causa de un problema eléctrico, antes de cubrirse la mitad del recorrido, en una carrera que, en su opinión, estaba yendo «mejor de lo esperado». Con un coche que, según apuntó tras la carrera, de momento, «no da para puntos».
Rápidamente paró Kimi, en espera del anuncio de un coche de seguridad virtual que para sus intereses llegó tarde, por lo que no pudo sacar ventaja de una situación que, de alguna manera, si aprovecharon otros, entre ellos Hamilton.
Su compañero Leclerc, que sigue sin ver la luz al final del túnel, perdió una nueva batalla, esta vez ante Antonelli, en una pista, a casi 700 metros sobre le nivel del mar, en la que a Ferrari puede que también le haya afectado la altitud.
Alonso había parado a poner blandos en la vuelta 27, acción en la que fue sancionado con cinco segundos por superar los limites de velocidad en el ‘pit lane’.
Sin posibilidades de progreso, Fernando repitió gomas blandas en la 52. En la que paró Antonelli -a poner duros, lo mismo que habían efectuado ocho y dos giros antes, Russell y Vestappen.
A falta de 17, Russell lideraba con nueve segundos sobre ‘Mad Max’ y 14 respecto a Antonelli; con Alonso decimoctavo, tres puestos por detrás de Colapinto: posiciones con las que todos ellos acabaron la carrera.
Las diferencias se fueron reduciendo al final, pero Verstappen resistió el ataque final de la joven estrella boloñesa y Russell acabó completando su mejor fin de semana desde el que firmó en la prueba inaugural, en Australia.
A una semana de correr ante su afición, en Silverstone, George anunció que no piensa tirar la toalla. En la guerra interna de la dominante escudería alemana, Russell demostró que no se rinde.
Adrián R. Huber
