Málaga (España), 10 jun (EFE).- La empresaria estadounidense Randi Zuckerberg, hermana del creador de la red social Facebook, se mostró este miércoles optimista sobre las oportunidades que brinda la inteligencia artificial (IA), y pronosticó que, a medida que aumente su uso, las personas empezarán a «ansiar más las cosas que no puede hacer».

Zuckerberg intervino este miércoles ante un auditorio lleno en el evento sobre tecnologías exponenciales Digital Enterprise Show (DES) en Málaga, sur de España, donde expuso su visión sobre el impacto empresarial de la IA, una ponencia en la que repasó su trayectoria desde su etapa como creadora de Facebook Live o productora en Broadway.

«A medida que hagamos más con la IA y externalicemos más de nuestros cerebros a la tecnología, todo el camino en el otro lado del espectro, las experiencias más humanas (..) también aumentan exponencialmente. Creo que empezaremos a ansiar más las cosas que la IA no puede hacer», manifestó.
Por este motivo cree que «se está viendo un enorme auge en los viajes y el turismo, en conferencias, en festivales de música o eventos deportivos».
La emprendedora defendió la importancia de «aprovechar» esta tecnología, pero al mismo tiempo preguntarse cómo hacer que los negocios sean «más humanos» y facilitar más actividades experienciales.
Recordó que la «gente común» usa la IA para «cosas humanas reales», como el asesoramiento sobre el duelo, consejos sobre relaciones, o comprender la religión. «Esto me refuerza en que tenemos este profundo deseo de hacer cosas que son exclusivamente humanas».
Pronosticó que en los próximos tres a cinco años se van a «empezar a ver algunas disrupciones importantes» con la IA, en campos como el de la salud, especialmente en enfermedades raras.
En el ámbito laboral, cree que a largo plazo se va a «reentrenar» a la fuerza laboral y se crearán puestos de trabajo e industrias «completamente nuevos» en torno a la IA. Sin embargo, admitió que «habrá una ventana a corto plazo donde las cosas serán un poco caóticas y desordenadas, y en la que los trabajos cambien o se desplacen más rápido de lo que se crean».
Ante el panorama actual, confesó que tiene «mucho optimismo para el futuro» respecto a esta tecnología, y argumentó: «Incluso alguien como yo, que nunca ha escrito una línea de código en mi vida, podría escribir una aplicación en solo dos horas ahora».
Esto supone una «oportunidad», ya que permite «saltar directamente a la creatividad y la ejecución», por lo que auguró que se va a «desbloquear» un gran potencial humano y creatividad al convertir a cada uno en «un director de cine».
En esa línea, sostuvo que la creatividad humana está «a salvo», pero la IA «podría catapultar» esa capacidad.
Señaló que le gusta pensar en la IA como un «copiloto que está en al esquina todo el tiempo, no como un reemplazo», y animó a plantearse cómo puede liberar de hacer el 30 % de las tareas que uno detesta para concentrarse en sus fortalezas.
A diferencia de las personas, a la IA «no le importan tus sentimientos», por lo que se le pueden preguntar sobre los fallos de una propuesta de negocio o que proporcione una perspectiva diferente, explicó.
Además, se mostró ilusionada por vivir en la «revolución» de la IA porque «no hay muchas oportunidades en la vida en las que llegues a estar allí cuando todo cambia».
En cuanto a Facebook Live, rememoró que la primera retransmisión fue con Katy Perry en enero de 2011, y unos años más tarde «2.000 millones de personas» tenían un botón que decía «transmitir en vivo» en su perfil de la red social.
A pesar del éxito, hubo un momento en que la tecnología le «rompió el corazón», al ver «cómo alguien se transmitía en vivo entrando a una iglesia y disparándole a la gente», por lo que desearía «retroceder en el tiempo» para decirle a la joven Randi que innovara pero también pensara en «las cosas que podrían salir mal para ponerle algunas barreras de protección».
