Viena, 22 jul (EFE).- El ultranacionalista Viktor Orbán, primer ministro de Hungría hasta mayo, hizo este miércoles un llamamiento a la «resistencia nacional» en respuesta a las más recientes destituciones de altos cargos impulsados por el nuevo Gobierno del país, liderado por el conservador Péter Magyar.

En su primera rueda de prensa desde su derrota electoral del pasado 12 de abril, el controvertido exmandatario, que durante 16 años (2010-2026) había establecido lo que calificó como una «democracia illiberal», aseguró que Hungría vive hoy bajo un «régimen autoritario», informó el portal de noticias 24.hu.
Estas afirmaciones, hechas delante de la sede central de su partido, Fidesz, llegaron un día después de que las autoridades húngaras registraran los servidores en una oficina de la formación dirigida por el propio Orbán, bajo la sospecha de malversación.
El nuevo Gobierno húngaro acaba de adoptar una serie de enmiendas constitucionales, gracias a su mayoría de dos tercios del Parlamento, para destituir al presidente del país y al jefe del Tribunal Constitucional.
Estos y otros altos cargos, instalados en sus posiciones por el Fidesz para mandatos de hasta 12 años, son acusados por Magyar de ser meros «títeres» del sistema iliberal de la formación.
Orbán, por su parte, criticó hoy que fuera apartado de su cargo el hasta ahora presidente del país, Tamás Sulyok, al que calificó como el último jefe de Estado legítimo de Hungría.
El Parlamento húngaro tiene de plazo hasta mediados de agosto para elegir un nuevo presidente del país.
Según afirmó Orbán, el sistema político de Hungría bajo el gobernante partido Tisza es «ilegítimo».
«En Hungría ha empezado de nuevo una época de tiranía», afirmó el ex primer ministro ante los periodistas.
Al mismo tiempo, Orbán anunció que Fidesz hará uso de todos los medios pacíficos posibles para luchar contra el abuso de poder dentro y fuera del Parlamento.
Durante los últimos 16 años, el partido nacional populista Fidesz enmendó numerosas veces la Constitución en su favor, con el objetivo de imposibilitar un cambio de poder.
Sin embargo, en las elecciones del 12 de abril, Tisza ganó con una amplia mayoría, también gracias al fuerte apoyo recibido en las zonas rurales, que en el pasado habían sido bastiones del Fidesz.
Con ello y gracias al complejo sistema electoral húngaro, el partido de Magyar ganó 141 de los 199 escaños en el Parlamento.
La Unión Europea (UE) estuvo durante años en disputa con Orbán por una serie de leyes y enmiendas que limitaban el Estado de Derecho en Hungría, incluyendo la libertad de prensa.
Por eso, Bruselas congeló unos 20.000 millones de euros en ayudas y fondos comunitarios para Hungría, que Magyar está tratando de recuperar desde su llegada al poder hace dos meses.
Mientras, el fiscal general de Hungría, Gabor Balint Nagy, instalado en su momento por Fidesz, presentó este miércoles su dimisión ante la fuerte presión ejercida por Tisza.
El partido gobernante, por su parte, asegura que no actúa de forma autoritaria, sino que tiene como objetivo combatir la corrupción del sistema Orbán y volver a cumplir con los valores de la UE.
