Madrid, 11 jun (EFE).- Cuando José Mourinho se acomode en su despacho de Valdebebas, una vez pasado el ruido del anuncio de su regreso al Real Madrid y tras su presentación oficial ante los medios, deberá abordar muchos temas para devolver al club blanco al camino de los éxitos que abandonó en las dos últimas temporadas.
1. La pacificación del vestuario
Mourinho llegará al Real Madrid con esa misión antigua y esencial que tantas veces decide temporadas: pacificar el vestuario. Antes incluso de pensar en pizarras, fichajes o sistemas, tendrá que recomponer un ecosistema herido por las tensiones internas.
Porque este Madrid, que tantas veces pareció blindado por el talento, ha dejado escapar grietas demasiado visibles. Ahí quedaron los choques entre Rüdiger y Carreras, con aquel bofetón del primero al segundo, o los encontronazos entre Tchouaméni y Valverde, que acabaron con el uruguayo en un hospital.
Mourinho conoce bien estas tormentas y ahora deberá manejar egos. Eso será ahora lo urgente. El Real Madrid necesita recuperar una convivencia que vuelva a traducirse en fútbol. Un equipo campeón empieza construyéndose en los pasillos, en las comidas, en la complicidad cotidiana del grupo. Pocos títulos nacen de un vestuario roto. El portugués tendrá que ejercer de bombero primero y de entrenador después: apagar fuegos para volver a encender la competitividad.
2. Alinear a Mbappé y a Vinícius dentro y fuera del césped
El Real Madrid lleva tiempo esperando esa fotografía perfecta que todavía no termina de revelarse: Mbappé y Vinícius compartiendo mando, jerarquía y fútbol sin estorbarse.
No hay guerra entre ellos, ni frialdad alarmante, pero tampoco esa química espontánea que tuvieron otras grandes parejas del madridismo. Y en el Bernabéu, donde siempre se ha vivido de sociedades memorables, eso acaba notándose.
Ahí Mourinho tendrá uno de sus desafíos más delicados. Porque algo no ha terminado de encajar en las dos últimas temporadas. A ratos parecieron turnarse el protagonismo en lugar de compartirlo. Y alrededor del equipo empezó a crecer una sospecha incómoda: que juntos restan parte de lo que individualmente multiplican. El portugués deberá encontrar la fórmula para que el Real Madrid no tenga que elegir entre uno y otro. Afinar esa convivencia táctica y emocional será casi tan importante como cualquier fichaje. El objetivo es claro: convertir dos solistas extraordinarios en una pareja temible.
3. Buscar un líder reconocible
Los equipos grandes también necesitan voces grandes. Y la salida de Dani Carvajal deja un vacío que el Real Madrid no puede permitirse ignorar. Antes se fueron Kroos y Modric, futbolistas que ejercían liderazgo sin necesidad de levantar demasiado la voz.
Carvajal pertenecía a esa estirpe: jugadores que ordenan, incomodan al rival y sostienen al grupo cuando llegan las noches difíciles.
Mourinho siempre concedió un valor especial a esas figuras. Le gustan los capitanes de césped, hombres capaces de imponer respeto dentro y fuera del vestuario. Los otros capitanes, no generan mucho optimismo: Valverde ha quedado señalado por sus tensiones recientes; Vinícius mantiene una relación demasiado volátil con parte de la grada; y Courtois no encaja del todo en la tradición del portugués de construir liderazgo desde el campo y no desde la portería. El técnico tendrá que encontrar a ese hombre-faro que vuelva a darle autoridad emocional al equipo.
4. Decidir salidas
Todo nuevo ciclo exige decisiones incómodas. Mourinho aterriza en un equipo lleno de nombres por evaluar y de debates abiertos. Hay futbolistas que terminan contrato, otros que han decepcionado y algunos cuyo crédito empieza a agotarse. El portugués nunca ha sido un entrenador de medias tintas y tendrá que señalar qué piezas sirven para reconstruir el proyecto y cuáles ya forman parte del pasado.
Ahí aparecen varios casos delicados. Los fichajes recientes -Alexander-Arnold, Mastantuono, Carreras y Huijsen- todavía no han terminado de convencer a una afición acostumbrada a exigir impacto inmediato. Mientras, veteranos como Rüdiger afrontan el final de su vínculo en medio de dudas físicas y deportivas. Y alrededor de nombres como Camavinga o Ceballos también sobrevuelan interrogantes de mercado. Mourinho deberá limpiar, ordenar y definir jerarquías.
5. Fichar antes de que el Mundial dispare el mercado
El Mundial siempre altera el mercado. Convierte promesas en fenómenos y multiplica precios a una velocidad imposible de seguir. Por eso, el verano casi no admite pausas para el Real Madrid. Mourinho necesitará refuerzos rápidos, futbolistas que lleguen antes de que el escaparate mundialista convierta cada operación en una subasta.
La urgencia aparece sobre todo en el centro del campo. Desde la marcha de Kroos y Modric, el Madrid ha perdido claridad, pausa y dirección. El equipo se acostumbró a sobrevivir más que a gobernar los partidos. Mourinho tendrá que reconstruir una sala de máquinas que vuelva a darle sentido al juego blanco.
También la defensa exige cirugía. Las constantes lesiones (Carvajal, Militao, Alaba o Trent) han convertido la zaga en una estructura demasiado frágil. El Real Madrid necesita recuperar fiabilidad atrás para volver a parecer un equipo sólido y reconocible.
Y ahí empezará realmente el nuevo proyecto del portugués: desde el orden, desde la jerarquía y desde la sensación de que el equipo vuelve a saber exactamente a qué juega.
Juan José Lahuerta
