Sergio Andreu
Barcelona, 27 jul (EFE).- Si llegas a los cincuenta, estás en paro y te haces invisible para la sociedad, lo mejor es adaptarte a tu nuevo estatus, como hace Marcie, protagonista de la novela gráfica homónima de Cati Baur, que aprovecha la súbita transparencia que le «regala» la edad para convertirse en una discreta detective privada.
Tradicionalmente, en el cómic, como ocurre también en el cine o en las series de televisión, no suele haber roles destacados para las mujeres maduras, a quienes se suele relegar a papeles secundarios, un encasillamiento que la historietista suiza Cati Baur (Ginebra, 1973) combate desde el humor en esta historia de intriga de trasfondo reivindicativo.
«Sí, por supuesto, se trata de una reivindicación. Tenía ganas de destacar este tipo de personaje femenino, una mujer perimenopáusica, y mostrar cómo es tratada en el ámbito laboral, pero también desde el punto de vista social», señala la autora de ‘Marcie. Punto de inflexión’ (Garbuix Books) en una entrevista con EFE.
Marcie Bangor es una divorciada de 50 años -bueno, «49 y medio», puntualiza rauda ante la técnica de la oficina de desempleo- que vive con su hija adolescente, y a la que acaban de echar de la empresa en la que llevaba tiempo trabajando.
Tras una experiencia poco satisfactoria como encuestadora callejera, a Marcie se le ocurre pedir un empleo en una agencia de detectives con un argumento contundente: «Soy la mujer invisible. Es el superpoder de la mujeres de cincuenta años», le dice a su futuro jefe, que le advierte primero que no se haga una idea equivocada de una profesión marcada por «la paciencia» y «el aburrimiento».
«Marcie se aprovecha de esa invisibilidad. Esa paradoja era uno de los objetivos, poner en escena un personaje que tiene la posibilidad y la suerte de convertir algo que, a priori, te debilita en una fortaleza», remarca la dibujante, que reside en Montpellier, sobre ese «punto de inflexión» en la vida de la protagonista.
Baur cree que la exposición de vivencias de mujeres en la edad de la perimenoupausia en el ámbito narrativo, con novelas exitosas como ‘A cuatro patas’ de Miranda July («me lo han regalado y me lo tengo que leer», dice) o series como ‘Somebody, somewhere’ (HBO), protagonizada por Bridget Everett, es «algo que está ocurriendo» a nivel global.
«Y ocurre gracias al movimiento feminista que quiere ver representadas a las mujeres de todas las edades y de todo tipo, que se ha preocupado mucho de eliminar determinados tabúes, especialmente sobre aquello que, por no contar con un punto de vista femenino, se consideraba sucio o demasiado íntimo», argumenta la creadora.
Encontrar a perros secuestrados

Como primer trabajo, Bernard, el anodido director de la agencia de detectives, pone a Marcie al frente de casos de «perros secuestrados» y el seguimiento de los sospechosos.
Y es en una de esas guardias de vigilancia cuando la historia da un giro de 180 grados, ya que la detective novata presencia como una joven se precipita desde una ventana, mientras una persona cubierta con una sábana, cual fantasma clásico, sale huyendo del portal.
La joven, una estudiante norteamericana queda en coma y Marcie, que se ha obsesionado con el caso, es contratada por los padres de la chica para que investigue lo ocurrido porque no se creen la versión oficial de que sea un intento de suicidio.
A partir de este argumento, y con un dibujo sencillo pero efectivo, Baur combina la investigación detectivesca que la llevará a Nueva York (un ‘cozy crime’ de manual) con la reflexión sobre el papel de la mujer madura en la sociedad, un relato marcado por la ironía y el humor que desprenden las historias paralelas que mantiene con su hija y amigas.
«Lo que busco es crear una historia divertida, que cuando hayas acabado de leerla tengas una sonrisa en la cara. Pero también sentí la necesidad de incluir una trama sociológica. Eran importantes las dos cosas, mezclar reflexión y entretenimiento», señala.
Habrá nueva entrega de ‘Marcie’
El armazón de la historia y la curiosidad que además de Marcie, generan algunas de las relaciones que mantiene con otros personajes secundarios, como Bernard, su jefe, deja la sensación al lector de que la puerta se quedaba abierta a un continuará.
«Sí, la verdad es que estoy trabajando en el segundo volumen, cuando me planteé este personaje ya tenía pensado darle continuidad», desvela la autora.
En cuanto a la relación Marcie-Bernard, Baur adelanta que es una vía a desarrollar aunque está «completamente excluido» cualquier tipo de «affaire» amoroso entre ellos.
«La veo más bien como una relación maestro-alumno, en los dos sentidos. Marcie aprende de la experiencia de Bernard, pero el jefe aprende también, porque es a través de ella que potencia su sensibilidad hacia cuestiones femeninas», remarca Baur.
