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Los últimos neandertales del noroeste europeo tenían una diversidad genética inesperada

Redacción ciencia, 24 jun (EFE).- El estudio de los restos de las últimas poblaciones neandertales del noroeste de Europa ha revelado que, hace 45.000 años, su diversidad genética era mucho mayor de lo que se creía y que estos grupos formaban comunidades amplias y conectadas que evitaban la endogamia.

El estudio, hecho por un equipo internacional dirigido por la paleogenetista Alba Bossoms Mesa, del Instituto Max Plank de Antropología Evolutiva de Alemania, en el que ha participado el biólogo del mismo centro, ganador de un Nobel por sus descubrimientos en evolución humana, Svante Pääbo, indica que este grupo se separó de otros linajes hace 54.000 años.

Una de las principales teorías para explicar la extinción de los neandertales era que vivían en comunidades pequeñas y muy aisladas, lo que causó una grave erosión genética similar «a la que sufren las especies modernas en peligro de extinción», explica el paleogenetista del Instituto de Biología Evolutiva (IBE), Carles Lalueza-Fox en una Perspectiva publicada en la misma revista.

Sin embargo, el estudio concluye que el deterioro genético no fue la causa de la extinción definitiva de la especie y que los neandertales no desaparecieron de la misma manera en todas partes, ya que mientras que unas poblaciones sufrieron una degradación genética por aislamiento, otras mantuvieron una diversidad notable hasta su desaparición (como las del noroeste de Europa).

Además, la investigación, cuyos detalles se publican este miércoles en Nature, revela una curiosa asimetría genética: aunque todos los genomas disponibles de humanos modernos de aquella época conservan ADN neandertal, los neandertales tardíos analizados no tenían ADN de Homo sapiens.

Para Lalueza-Fox, estos hallazgos permiten comprender mejor la organización social y los factores biológicos o culturales que pudieron influir en la extinción de los neandertales hace unos 40.000 años.

Una población conectada y diversa

Imagen de un fragmento de fémur (Goyet Q56-1) del que se extrajo el genoma de alta calidad de la neandertal de Goyet. Crédito: © E. Dewamme, Royal Belgian Institute of Natural Sciences

El equipo analizó 27 genomas de neandertales de diez yacimientos de Bélgica y Francia (la mayoría en la cuenca belga del Mosa) de hace entre 50.000 y 40.000 años. En la muestra, además, había un genoma nuevo de alta calidad de una neandertal que vivió en la cueva de Goyet (Bélgica) hace unos 45.000 años.

Investigaciones genómicas anteriores mostraron que en ese periodo algunos grupos de neandertales, como los de la región de Altái en Siberia, vivían en comunidades pequeñas y genéticamente aisladas, con altos niveles de endogamia.

Pero el análisis de los nuevos datos -especialmente el genoma de Goyet- revela que entre los neandertales tardíos del noroeste de Europa no hubo cruces entre parientes cercanos y que éstos formaban parte de una población regional amplia, diversa y bien conectada, lo que muestra que la endogamia no era una característica compartida por todos los grupos de neandertales.

«Hasta ahora, solo disponíamos de cuatro genomas de neandertales de alta calidad y un número limitado de genomas de menor calidad, por lo que la mayoría de las preguntas sobre la diversidad regional de los neandertales eran difíciles de abordar», explica la primera autora, Alba Bossoms Mesa.

Al conseguir «datos genéticos de múltiples individuos de la región de las actuales Bélgica y Francia, ahora hemos podido examinar las poblaciones de neandertales tardíos con mucho más detalle», destaca la paleogenetista.

Sin ADN de humanos modernos

Además, aunque los últimos neandertales del noroeste de Europa probablemente convivieron cronológica y geográficamente con los primeros humanos modernos durante unas 500 generaciones, los análisis genéticos muestran que los neandertales aportaron material genético a los Homo sapiens, pero no a la inversa: el genoma de estos neandertales no contiene ADN de humanos modernos.

«Nuestros resultados se suman a una asimetría sorprendente», añade Bossoms Mesa. «Encontramos repetidamente ascendencia neandertal en los primeros humanos modernos, pero, hasta ahora, no hemos hallado pruebas claras de ascendencia humana moderna reciente en los neandertales tardíos».

Los autores creen que la falta de ADN de humano moderno en los neandertales podría explicarse por barreras genéticas biológicas que limitaban el éxito reproductivo y de supervivencia de las crías de ambas especies, o por barreras sociales o culturales, como que las comunidades neandertales no aceptaran a los mestizos dentro de su grupo y que estos fueran criados entre los Homo sapiens.

Extinción de los neandertales

La extinción de los neandertales se ha atribuido siempre a una población reducida, a la endogamia y a la acumulación de mutaciones genéticas.

Para contrastarlo, el equipo comparó la diversidad genética en genomas de neandertales de diferentes períodos de tiempo y regiones y, aunque todos tenían una diversidad genética muy limitada, no hallaron pruebas de que los neandertales tardíos portaran una carga acumulada de mutaciones dañinas.

Además, al comparar el genoma de la neandertal de Goyet, no encontraron una diversidad genética menor que la de neandertales más antiguos.

A la vista de estos resultados, los autores no descartan que hubiera una vulnerabilidad demográfica pero tampoco respaldan la idea de que la desaparición de los neandertales se debiera al deterioro genético.

«En lugar de ver a los neandertales tardíos como una única población en declive, estamos empezando a reconocer una imagen más compleja de diversidad regional, conectividad e historia poblacional», concluye la coautora Janet Kelso, líder de grupo en el Max Planck.

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