Nueva York, 24 jun (EFE).- Las ratas y los ratones de varias zonas urbanas del noreste de Estados Unidos, incluyendo la ciudad de Nueva York, han mutado genéticamente y son más resistentes a los pesticidas de uso común, según un reciente estudio de la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey) divulgado este miércoles por medios locales.
Los investigadores analizaron el ADN de 147 ratones comunes y ratas noruegas, o pardas, de zonas urbanas en Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania y Washington DC centrándose en el gen Vkorc1, del cual ciertas mutaciones se han vinculado a la resistencia a los rodenticidas más utilizados en EE.UU., indica un comunicado de Rutgers.
El 84 % de los ratones estudiados llevaban al menos una mutación del gen Vkorc1 vinculada a la resistencia a los pesticidas y el 70 % tenían otras mutaciones que les ayudan a resistirlos, mientras que el 35 % de las ratas llevaba la mutación específica del gen Vkork1.
«Descubrimos que la resistencia parece estar mucho más extendida entre los ratones comunes de lo que sabe la gente. Las ratas noruegas también llevan mutaciones genéticas, pero los científicos aún no saben si (…) afectan a su vulnerabilidad a los rodenticidas», explica el investigador Jin-Jia Yu, el principal autor del estudio.
Una de las razones para que los ratones se hayan adaptado más rápidamente que las ratas es su curiosidad, ya que son más propensas a probar alimentos que no conocen, incluyendo cebos con veneno, mientras que las ratas son más cautas y «listas», sostiene.
La Universidad, en su nota, alude a la «larga competición evolutiva entre los humanos y uno de sus adversarios urbanos más antiguos», una plaga que en el caso de la Gran Manzana, una de las urbes más pobladas del mundo, amerita incluso un cargo y políticas de salud pública para reducir la población de roedores.
«Los rodenticidas anticoagulantes se han usado durante décadas para exterminar a las ratas y ratones. Coon el tiempo, los roedores que llevaban mutaciones que les ayudan a sobrevivir a la exposición a esos compuestos químicos pueden lograr una ventaja, lo que permite que las características resistentes se extiendan entre las poblaciones», señala.
Yu aseguró que el estudio es pionero al ofrecer información nueva sobre la resistencia a los rodenticidas en el noreste de EE.UU., y explicó que entender la prevalencia de las mutaciones vinculadas a esta ayudará a los profesionales del control de plagas y las agencias de salud pública a tomar mejores decisiones.
En ese sentido, «más que depender exclusivamente de controles químicos, los investigadores recomiendan combinar múltiples estrategias, incluyendo el sellado de puntos de entrada, la mejora de la higiene, la modificación del hábitat (de los roedores) y el uso de trampas cuando sea apropiado», detalla.
El estudio, producido por el Departamento de Entomología de la Facultad de Ciencias Medioambientales y Biológicas de Rutgers, fue publicado en abril en la revista Pest Management Science.
