Lima, 26 jul (EFE).- Tras una ajustada victoria por menos de 50.000 votos, Keiko Fujimori asumirá la Presidencia el próximo martes 28 de julio con grandes retos para sus cinco años de gobierno (2026-2031), especialmente ganarse la confianza de la mitad del país que no le votó, aplacar la inseguridad promovida por el crimen organizado y devolver al país a la estabilidad económica y orden fiscal.
1.- Gobernabilidad
Pese a la igualdad de la contienda electoral, el apoyo entre ambos candidatos varió mucho según cada región. Mientras en la capital, Lima, Fujimori obtuvo un 65 % de votos, en regiones de cordillera andina, especialmente en el sur, apenas bordeó el 13 %, con un 86 % de respaldo para el izquierdista Roberto Sánchez.
La derechista ha hecho un llamado a la reconciliación, con un mensaje que no ha calado entre sus detractores, mientras que sobre la mesa tiene la posibilidad de conceder una gracia presidencial al expresidente izquierdista Pedro Castillo, lo que podría aliviar la tensión en una parte de la población que la rechaza.
No obstante, su permanencia en el cargo no peligra como la de sus antecesores, ya que cuenta en el nuevo Parlamento con la suficiente representación como para frenar cualquier intento de destitución como los sucedidos con los ocho mandatarios que tuvo el país en la última década.
2.- Inseguridad ciudadana
La inseguridad ciudadana se ha vuelto la principal preocupación de los peruanos, en forma de extorsiones del crimen organizado hacia la población y negocios de barrio, a los que las bandas criminales piden cupos de dinero bajo amenazas de muerte.
Según datos de la Fiscalía, los ataques contra el transporte público vinculados con actos de extorsión dejaron 152 asesinatos en Lima y la provincia vecina del Callao entre agosto de 2024 y mayo de 2026.
Fujimori ha prometido «ordenar el Perú» y enfrentar a las bandas criminales de la misma forma que su padre lo hizo con el terrorismo de los grupos subversivos Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), lo que después le costó una condena de 25 años de cárcel por delitos de lesa humanidad.
Su plan pasa por poner policías y militares a defender el transporte público y construir al menos cinco cárceles, una de ellas de máxima seguridad.
3.- Recuperar orden fiscal e inversiones
Perú, un país que se había vuelto un modelo de estabilidad macroeconómica y orden fiscal, ha incumplido por tres años consecutivos su límite fijado para déficit.
A ello se suma el paquete de leyes aprobado en los últimos años por el Congreso que aumenta el gasto público en 36.700 millones de soles (unos 10.700 millones de dólares), equivalentes a tres puntos del PIB, lo que significa «un grave desorden en las finanzas públicas» que compromete la sostenibilidad fiscal, según ha advertido el Consejo Fiscal.
Fujimori tendrá también que ordenar las cuentas públicas, lo que puede implicar un recorte de gasto en el sector público o una reforma tributaria para elevar la presión impositiva y reducir la evasión fiscal, en una economía con una altísima informalidad laboral, baja productividad y un índice de pobreza monetaria del 25,7 %, aun mayor al de antes la pandemia de la covid 19.
4.- Prevención de El Niño
El reto más inmediato del Gobierno de Fujimori será prevenir los efectos del fenómeno meteorológico de El Niño Costero, consistente en un aumento inusitado de la temperatura del mar que causa lluvias torrenciales e inundaciones en la costa, lo que puede tener una intensidad extraordinaria para finales de año, según los pronósticos oficiales.
Fujimori tendrá poco tiempo para ejecutar obras de prevención y, si el fenómeno se presenta con fuerza, pondrá a prueba su capacidad de respuesta tanto en la gestión de la emergencia como en el ámbito económico, ya que afecta a sectores como la pesca y la agricultura, cuyas exportaciones representan más del 5 % del PIB, además de repercutir en el turismo.
