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Los hijos de la Bundesliga

Madrid, 30 jun (EFE).- Austria encontró hace tiempo en Alemania a mucho más que un vecino. Encontró la universidad donde se forman sus mejores futbolistas. Catorce de los veintiséis convocados por Ralf Rangnick disputaron la pasada temporada la Bundesliga, convertida en la auténtica columna vertebral de una selección que desafiará a España en los dieciseisavos de final del Mundial.

La influencia alemana va mucho más allá de un puñado de futbolistas. Bayern Múnich, Borussia Dortmund, Leipzig, Werder Bremen, Mainz, Friburgo, Hoffenheim, Augsburgo, Wolfsburgo o Schalke contaron la pasada temporada con internacionales austríacos en sus plantillas, en una Bundesliga en la que participaron 27 jugadores del país alpino.

El sello de Rangnick

Ese constante trasvase ha convertido a la Bundesliga en el principal termómetro del fútbol austríaco. Allí se mide cada fin de semana buena parte de la selección de Rangnick, acostumbrada a competir en uno de los campeonatos más exigentes del continente antes de reunirse con su selección.

Rangnick, uno de los técnicos que mejor conoce el fútbol alemán tras dirigir, entre otros, al Stuttgart, Hannover, Schalke, Hoffenheim y Leipzig, ha encontrado en esa amplia representación de futbolistas curtidos en la Bundesliga la base sobre la que construir una selección competitiva, intensa y capaz de tutear a algunas de las grandes potencias europeas.

Laimer, Sabitzer, Seiwald, Schmid, Posch, Mwene, Lienhart, Schlager, entre otros, representan esa estrecha relación entre ambos países. Esos ocho fueron titulares ante Argelia y todos ellos se han curtido en el campeonato alemán, donde han encontrado la continuidad y el nivel competitivo que les ha permitido consolidarse también con la camiseta de Austria.

Esa evolución también la perciben los propios futbolistas. «Obviamente, el hecho de que muchos internacionales austríacos jueguen en las mejores ligas de Europa también ayuda, pero no es casualidad que la calidad de esta selección sea ahora mayor que nunca», aseguró el defensa y capitán del Werder Bremen, Marco Friedl, en una entrevista con la Gazzetta.

«Rangnick ha elevado significativamente el nivel de nuestro fútbol. Lo ha hecho como seleccionador nacional e incluso antes como representante del Red Bull World en Salzburgo. Ha mejorado a todos los equipos con los que ha trabajado, pero siempre ha elevado también a los clubes. Para nosotros, ha sido fundamental, la pieza que faltaba para dar el salto de calidad», agregó.

Un país exportador

La internacionalización del fútbol austríaco queda reflejada también en la procedencia de la convocatoria. Sólo el portero Alexander Schlager (Red Bull Salzburgo), el centrocampista Alessandro Schöpf (Wolfsberger AC) y el delantero Sasa Kalajdzic (LASK) militan en la liga de su país. Los otros 23 desarrollan su carrera en el extranjero, con Alemania como principal destino.

David Alaba acaba de terminar su etapa en el Real Madrid; David Affemgruber jugó esta temporada en el Elche; Kevin Danso, en el Tottenham; Michael Svoboda, en el Venezia; Florian Grillitsch, en el Braga; Paul Wanner, en el PSV Eindhoven; y Marko Arnautovic, en el Estrella Roja.

Básicamente, el campeonato austríaco se ha revelado como una buena cantera. Clubes como el Salzburgo y sus asociados, como el Liefering en Segunda División, crean jugadores de primer nivel que después dan el salto hacia clubes más importantes. La estación principal suele ser Alemania.

La conexión entre Austria y Alemania también aparece en los despachos. El gran impulso al modelo del Salzburgo llegó en 2012 con la llegada de Ralf Rangnick como director deportivo, antes de que Christoph Freund continuara ese trabajo hasta convertir al club en una de las grandes fábricas de talento de Europa.

Entre 2015 y 2023, Freund impulsó esa idea antes de firmar por el Bayern Múnich y convertirse en su director deportivo. Ahora, facilita el flujo de futbolistas alemanes con destino a Austria con billete de vuelta para ingresar en la elite: «La Liga austríaca es muy buena para el desarrollo de jóvenes jugadores. El nivel es alto y, además, por el idioma y la cercanía con Alemania, la adaptación resulta más sencilla», dijo en una entrevista concedida a la Bundesliga.

Ese modelo de formación y exportación ha contribuido a devolver a Austria al primer plano internacional. Su regreso a un Mundial 28 años después es fruto de un trabajo de más de una década. Su próximo reto será España, que en los dieciseisavos de final se enfrentará a una selección cuya columna vertebral lleva años compitiendo cada fin de semana en algunos de los escenarios más exigentes del fútbol europeo. EFE

Juan José Lahuerta

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