La Paz, 11 jun (EFE).- Los bloqueos de carreteras iniciados hace más de un mes en Bolivia impactaron negativamente en las ventas de mercadería relacionada con el Mundial 2026, que comienza este jueves, con un entusiasmo relativamente bajo en una población que está más preocupada por afrontar los efectos de los conflictos en una economía en crisis.

En el populoso barrio El Rosario en La Paz, donde hay varios comercios de camisetas y otros implementos de fútbol, no hay tanta concurrencia de compradores como en mundiales anteriores, pero sí en los mercados callejeros cercanos la gente sigue formando filas para comprar algunos alimentos que han escaseado por los cortes de vías.

En las tiendas de cotillones de fiesta en la calle Illampu, en esa misma zona, tampoco se preparó, de momento, nada especial alusivo a la Copa del Mundo.
Apenas unas cuantas tenían a la venta algunas vuvuzelas, las cornetas alargadas de forma cónica que popularizaron en el Mundial de Sudáfrica 2010, y solo un artesano que no quiso ser entrevistado elaboró banderas de algunos países participantes en el certamen.
«¿Es hoy?», preguntó un transeúnte al escuchar a una comerciante que ofrecía calendarios de bolsillo con todos los partidos del Mundial, a propósito de la inauguración.
Juana Carmen Conde, quien tiene una tienda de uniformes de fútbol en El Rosario, comentó a EFE que cuando está cerca la cita mundialista, el barrio suele «estar lleno» de gente que busca camisetas, pero por los conflictos, el panorama hoy es distinto.
«No están muy bien las ventas como sabe ser en los anteriores mundiales, están bajas nomás. Tampoco están llegando las poleras (camisetas) del Mundial, está todo trancado en la frontera», lamentó.
A su juicio, también influyó el que Bolivia se quedase a un paso de volver a un Mundial de fútbol después de más de tres décadas, al haber alcanzado la repesca en las recientes eliminatorias suramericanas.
En el torneo hexagonal clasificatorio que se jugó en marzo en México, la Verde, comandada por Óscar Villegas, venció a Surinam por 2-1, pero cayó en la final por 2-1 ante Irak.
La repesca revivió en Bolivia la ilusión de una clasificación después de 32 años desde su última participación, ocurrida en el Mundial de Estados Unidos de 1994.
En aquella ocasión, la Verde llegó por primera vez por mérito propio a la Copa del Mundo en una campaña liderada por el español Xabier Azkargorta.
Conde señaló que durante las eliminatorias y la repesca se vendieron bastantes camisetas de Bolivia, «pero una vez que la han eliminado, han dejado de comprar».
Con todo, la mujer explicó que si bien la venta no es mucha, «están saliendo» algunas camisetas, las más requeridas de selecciones como Argentina, campeona vigente, Brasil y Portugal.
El panorama es gris en el centro histórico de La Paz, la sede del Gobierno y el Legislativo, por donde pasan las marchas de protesta y en días pasados hubo disturbios y algunos enfrentamientos entre manifestantes y policías antidisturbios.
Tan solo dos restaurantes estaban decorados con globos y las banderas de las 48 selecciones participantes en el Mundial y tenían la oferta de ver el partido inaugural entre México y Sudáfrica.
Las protestas y bloqueos de carreteras comenzaron a principios de mayo impulsados por sindicatos campesinos del altiplano y la Central Obrera Boliviana (COB), a los que se sumaron sectores afines al exmandatario Evo Morales (2006-2019), para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Los conflictos dejaron a varias ciudades desabastecidas de alimentos, medicamentos y combustible y han provocado al menos 16 fallecidos, incluidas 13 personas que no pudieron recibir atención médica oportuna por los cortes de rutas, además de pérdidas económicas por 2.500 millones de dólares.
Aunque un posible diálogo entre las autoridades y los sectores en conflicto se ve lejano, la comerciante Conde expresó su confianza en que pronto haya una solución y agregó que «no hay que perder las esperanzas».
Gina Baldivieso
