Bruselas, 12 jun (EFE).- La cantante catalana María Arnal puso el broche final a la penúltima jornada del festival New European Bauhaus con una actuación experimental en la que creó un coro con sus propias voces sintéticas en directo mediante Inteligencia Artificial (IA), en una propuesta surgida de su «curiosidad pura y dura» por el uso de esta herramienta para hacer música.
«Lo que presento en realidad es mi voz física con otras voces digitales que forman un coro de mis propias voces (…). Por primera vez en la historia podemos separar la voz del cuerpo. Eso no se ha podido hacer antes», explicó Arnal a EFE antes de exponer su propuesta en Bruselas.
En su primera actuación en la capital belga, la cantante desplegó un directo «pequeño y musicalmente dinámico» que tuvo como protagonistas sus voces sintéticas y un órgano manejado por un ordenador («toca solo», dice); todo ello acompañado de una «potencia escénica» gracias a la danza, y desde una perspectiva feminista.
La artista inició hace un lustro un proceso de búsqueda basado en la reinvención del canto real mediante voces sintéticas entrenadas por ella misma, que dio forma a ‘AMA’, su nuevo trabajo publicado el pasado febrero, tras iniciar su colaboración con el Barcelona Supercomputing Center (BSC).
«Allí nos entendimos superbién y yo ya estaba muy metida en generar instrumentos musicales digitales a partir de mi propia voz. Me interesaba mucho entender cómo funcionaba esta tecnología, pero de una manera realmente genuina. ¿Cómo funciona esto? ¿Es interesante realmente? ¿Cuál es mi posicionamiento sobre esto? Primero necesitaba entenderlo, fue curiosidad pura y dura», expresó.
Arnal comenzó así a dar vida a «diferentes dimensiones» de su voz, desde una dimensión fonética a otras rítmicas o melódicas.
Según expuso, la inteligencia artificial introduce la posibilidad de «separar» la voz del cuerpo en tiempo real por primera vez en la historia, si bien remarcó que esta «voluntad de crear voces humanas fuera del cuerpo humano es súper antigua» y ha sido perseguida por el ser humano según las tecnologías disponibles en cada época.
La catalana ejemplificó que «todos los instrumentos de viento buscaban imitar la mecánica de los pulmones y la voz humana», del mismo modo que se aprovechaba la reverberación de los espacios mediante estructuras arquitectónicas para amplificar la voz cuando aún no existían micrófonos.
«Cada época tiene su propia tecnología y se va sofisticando», dijo.
«La ética la tenemos que decir nosotros»

Sobre los retos que, sin embargo, plantea el uso de la IA, Arnal reconoció en la herramienta «todos sus problemas», e insistió en que la responsabilidad de ese uso «es humana».
«No es el problema de la máquina. La máquina está diseñada obviamente para la extracción de datos sin consentimiento a nivel masivo. Es así, por tanto es una herramienta de control. Pero lo que necesitamos realmente es una ética del uso. Y la ética la tenemos que decir nosotros», argumentó.
Teniendo en cuenta la que la propiedad de la IA pertenece a «personas superpoderosas y superricas que no tienen una buenas intenciones con el uso de estas tecnologías», la artista abogó por «desarrollar derechos digitales» y se subrayó los pilares de la «honestidad» y la «curiosidad pura y dura» en la manera de posicionarse ante ella.
«Nos da la oportunidad de tejer puentes con otras burbujas de conocimiento con las que igual no llegaríamos si no fuera por aprender a usar o a experimentar juntos», señaló.
Ignacio Blanco

