Álvaro Laguna
Madrid, 17 jul (EFE).-«Me fascinó que una especie en peligro de extinción estuviera conectada con un mercado al otro lado del mundo», afirma la directora Nuria Ibáñez, que ha trasladado a la pantalla el tráfico de totoaba, «la cocaína del mar», un pez endémico del golfo de California (México).
La cineasta española explica, en entrevista a EFE, que su historia de «la especie más cara del mundo» está ambientada en la mexicana Bahía de los Ángeles donde esta pesca ilegal amenaza también al resto del ecosistema y la describe en ‘El guardián’, película protagonizada por Basilio Moncada, que se interpreta a sí mismo en un guion que incluye vivencias de su propia biografía.
El protagonista del filme, que llega este viernes a los cines españoles, es un trabajador encargado de limpiar una playa de residuos abandonados por los turistas, mientras intenta reunir dinero para regresar con su familia tras haber sido deportado de Estados Unidos: su decisión de denunciar la pesca ilegal de totoaba acaba convirtiendo su vida en una pesadilla.
Negocio ilegal
Ibáñez explica que el origen de la película está en un documental anterior rodado en el mismo escenario donde convivió durante dos meses con Basilio «sin llegar a comprender el trasiego constante de embarcaciones que cruzaban la bahía» hasta que descubrió el negocio ilegal alrededor de esta especie.
La totoaba está protegida desde hace decenios debido al fuerte descenso de sus poblaciones, pero la demanda de su vejiga natatoria, a la que se atribuyen supuestas propiedades medicinales y afrodisíacas, ha convertido su captura en uno de los negocios más lucrativos del tráfico ilegal de especies marinas.
La directora recuerda que, cuando comenzó a preparar la película, «el kilo de vejiga natatoria rondaba los 8.000 dólares y en apenas tres años se ha disparado hasta los 20.000».
La pesca furtiva también amenaza a la vaquita marina, el cetáceo más pequeño del mundo, ya que las redes empleadas atrapan de forma accidental a este mamífero marino, cuya población se encuentra en peligro crítico de extinción.
Otras especies como el pepino de mar también han sido objeto de capturas ilegales durante los períodos de veda, cuando muchos pescadores faenan de noche en condiciones de gran precariedad para evitar ser descubiertos.
«Siempre va a haber gente que se salte esas vedas y ese, para mí, es el gran tema: la ilegalidad, saltarse la línea», reflexiona la cineasta.
Aunque asegura que la película no nació con una intención explícitamente ecologista, fueron las campañas impulsadas por ong como Sea Shepherd (Pastores del Mar) las que contribuyeron a dar visibilidad a un microcosmos donde confluyen la pobreza, el abandono institucional y la explotación de los recursos naturales: «un espejo del mundo que somos», resume.
Falso paraíso
Para Ibáñez, otro de los principales mensajes de la película reside en desmontar la imagen idílica de algunos paisajes naturales, aprovechada por sectores como el turístico.
Así, en su filme «el paisaje es bellísimo, paradisíaco, pero en el fondo hay algo mucho más hostil», que es lo que se describe en el largometraje.
De hecho, una de las amenazas para la totoaba y otras especies de la zona es el auge de la pesca deportiva, impulsada en parte por la popularidad alcanzada en redes sociales, que ha incrementado la llegada de turistas.
Esta situación ha abierto un debate entre quienes viven de la pesca como medio de subsistencia y quienes la practican únicamente como ocio y «se sacan la foto con el pez como trofeo y luego no hacen nada con él».
‘El Guardián’ compitió como Mejor Película Iberoamericana de la 29 edición del Festival de Málaga, tras su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Morelia 2025, donde obtuvo el Premio a Mejor Ópera Prima y Mejor Actor para su protagonista.
