São Paulo, 21 jul (EFE).- El vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, dijo este martes a periodistas que «la idea no es la retaliación» a Estados Unidos ante el arancel del 25 % impuesto hace una semana por la Administración Trump.
A horas de la entrada en vigor de la tarifa impuesta a parte de las importaciones brasileñas, Alckmin brindó una conferencia de prensa en la que le bajó el tono a las declaraciones iniciales del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva que -en una carta emitida poco después del anuncio oficial- anunciaba que iniciaría los trámites para aplicar la ley de reciprocidad.
«La idea no es la retaliación. Dicen que ‘ojo por ojo’ y lo que puede pasar es que los dos queden ciegos. La reciprocidad significa decir: ‘miren, estamos siendo objeto de una injusticia y queremos corregirla; tenemos instrumentos para hacerlo en el momento oportuno y de la forma adecuada'», expresó el funcionario, que hasta abril se desempeñaba al frente de la cartera de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios.
El vicepresidente citó datos técnicos oficiales para argumentar que el gravamen es «injusto e infundado» y dijo que, «en lo que a Brasil se refiere», «siempre habrá negociación»
Según explicó, Washington mantiene un superávit comercial con Brasil tanto en bienes como en servicios y la tarifa promedio que Brasil aplica a los productos estadounidenses es de solo 3,1 %, muy distante del 25 %.
Además, Alckmin remarcó que para siete de los diez principales productos que EE. UU. exporta a Brasil la tarifa es cero.
Así mismo, indicó que, por indicación de Lula, el Gobierno mantiene reuniones con los sectores afectados, que representan aproximadamente un 18 % de las exportaciones brasileñas hacia ese país, lo que equivale a unos 7.400 millones de dólares.
El nuevo arancel es fruto de una investigación de un año de la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR), que concluyó que ciertas prácticas del Gobierno brasileño son «irrazonables» y perjudican la economía estadounidense.
Entre esas prácticas la USTR citó el sistema electrónico de pagos automáticos (PIX), la aplicación de las normas para combatir la corrupción, las leyes de protección de la propiedad intelectual, el acceso al mercado de etanol y la supuesta tolerancia a la deforestación ilegal.
No obstante, Trump ha eximido del castigo a unos 2.100 productos brasileños, como la carne, algunos pescados, café, petróleo, tierras raras y obras de arte, fundamentales para evitar impactos en su mercado doméstico.
Este martes, Alckmin enfatizó la necesidad de diversificar mercados y recordó que, pese al escenario adverso con EE. UU., Brasil alcanzó un récord histórico de exportaciones el año pasado por 349.000 millones de dólares, y que durante el primer semestre del año se registraron récords de exportación hacia 54 países y en 49 productos distintos.
El alto funcionario brasileño citó como ejemplo el acuerdo Mercosur-Unión Europea (UE), mediante el cual las exportaciones brasileñas crecieron 2.000 millones de dólares en sesenta días, así como los acuerdos con Singapur y el EFTA.
