Redacción deportes, 18 jun (EFE).- El técnico de la República Checa, Miroslav Koubek, afronta con optimismo el duelo decisivo contra Sudáfrica, en el que ambos tienen que puntuar para seguir con opciones de pasar a la siguiente ronda, tras sendas derrotas iniciales, y asegura que su fútbol será «diferente».
Sobre el rival sudafricano, Koubek declaró en rueda de prensa antes del duelo que es necesario «neutralizar sus puntos fuertes y su capacidad de ruptura, y al mismo tiempo, ser más peligrosos en ataque».
Reconoció que los surcoreanos, con los que perdieron, 2-1, no dieron muchas oportunidades «con su movilidad y agresividad», pero esta vez será «diferente», dijo el técnico antes del partido que se celebrará en Atlanta y será pitado por la colegiala estadounidense Tori Pens.
Koubek aseguró que «habrá cambio en la alineación» con respecto a la elegida en el primer partido disputado en Guadalajara, a más de 1.600 metros de altitud.
No podrá contar para eso con el lateral izquierdo David Jurasek, que se lesionó gravemente en el músculo del muslo durante un entrenamiento, y le impedirá disponer de minutos en este mundial, con lo que esa banda la ocuparía Jaroslav Zelený.
«Creemos que podemos mejorar en la posesión del balón, que seremos más precisos en las combinaciones y que trabajaremos para generar situaciones peligrosas para el rival», añadió Koubek, uno de los entrenadores más veteranos en el torneo y que ahora se estrena en una Copa del mundo.
Koubek ha sido crítico con los gestores de las categorías inferiores del fútbol de su país, y ha trazado un paralelismo con la situación de hace 20 años, cuando la mayoría de los jugadores del equipo nacional, la generación de Tomas Rosicky, Marek Jankulovsky y Karel Poborsky, provenían de equipos europeos, a diferencia de ahora.
«Está relacionado con el desarrollo del fútbol y la formación de jóvenes jugadores. Si no llegan a los mejores clubes, entonces, por supuesto, algo falla, no en el estado danés, sino en el checo”, explicó Koubek. EFE
