París, 3 jun (EFECOM).- La economía global reducirá su crecimiento en más de dos puntos, incluso inferior al 1 %, en el último trimestre de este año si la guerra en Oriente Medio se prolonga, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
El informe de perspectivas presentado hoy por el organismo pronostica que el PIB mundial caerá al 2,1 % en el conjunto de 2026 y se limitará al 1,8 % en 2027 si la guerra en Oriente Medio se prolonga, lo que supondría una desaceleración respecto al 3,4 % de 2025.
El secretario general, Mathias Cormann, que ha señalado que el crecimiento para 2026 sería cuatro décimas inferior a lo proyectado antes del comienzo de la guerra, ha presentado un gráfico con el diferencial de la evolución prevista hasta entonces y la que se produciría si continuara el bloqueo del estrecho de Ormuz.
En ese gráfico, la tasa de crecimiento de la economía global pasa de algo más del 3 % en el primer trimestre de este año (la guerra empezó el 28 de febrero) a menos del 1 % en el último en el caso de que se mantuvieran las perturbaciones causadas por el conflicto en Oriente Medio.
Ese escenario significaría que algunos países caerían en recesión y, aunque los autores del informe no dan nombres, el economista jefe de la OCDE, Stefano Scarpetta, ha precisado que los más expuestos son los asiáticos y que los que corren más riesgo son aquellos que no disponen de reservas para afrontar problemas de carencias de combustibles, pero también de otros productos imprescindibles como fertilizantes.
A ese último respecto, Scarpetta ha alertado sobre los problemas de seguridad alimentaria que puede representar la falta de aprovisionamiento de fertilizantes de muchos países africanos que son extremadamente dependientes de la producción del golfo Pérsico.
Según las estimaciones de la organización, de mantenerse los precios de los fertilizantes al nivel actual, con una subida del 47 % respecto al inicio de la guerra, los productos agrícolas podrían encarecerse en torno a un 8 %, en tanto que sólo el trigo podría subir un 13 %.
Con todo, el escenario central de la OCDE contempla una rápida resolución de la guerra en el que los precios de la energía bajarían a partir de la segunda mitad de este año y eso permitiría que el PIB mundial progresara un 2,8 % en 2026 y un 3,1 % en 2027.
Cormann ha avisado de que incluso con esa hipótesis los salarios reales este año van a bajar en un tercio de los países de la OCDE, con las consecuencias que va a tener para el nivel de vida de los trabajadores.
Uno de los factores que se esperan que mitiguen los problemas de la crisis en Oriente Medio es el tirón del sector tecnológico y en particular de la inteligencia artificial, con un volumen de inversiones que debería duplicarse en 2027 con respecto a los niveles de 2025. Pero Cormann ha indicado de que «esta fuerza positiva no está aislada del choque energético».
Otro factor que pesa sobre las perspectivas son los vaivenes en los aranceles que gravan las importaciones en Estados Unidos tras la guerra comercial desatada por Donald Trump el pasado año.
Esos aranceles habían disminuido desde el 18 % de abril de 2025 a alrededor del 10 % en abril de 2026, un elemento que el secretario general de la OCDE ha destacado como factor «positivo para el comercio y para el crecimiento», y una de las razones de que el impulso subyacente era más fuerte de lo esperado antes de la guerra.
No obstante, Cormann ha recordado que sigue habiendo mucha incertidumbre sobre lo que puede pasar tras el fallo de la Corte Suprema de EEUU que tuvo como consecuencia una rebaja de esos aranceles, pero que dejaría de tener efectos a finales de julio a menos que el Congreso de ese país decida una prórroga.
