InicioInternacionalesEl partido de Pashinián revalida su mayoría en elecciones parlamentarias armenias

El partido de Pashinián revalida su mayoría en elecciones parlamentarias armenias

Ereván, 8 jun (EFE).- El armenio Nikol Pashinián recibió en las elecciones parlamentarias del domingo carta blanca de su pueblo para hacer historia y sacar el país de su aislamiento secular, pero antes de ello tuvo que enfrentarse a Rusia, a la influyente diáspora, a la conservadora Iglesia del primer país cristiano de la historia y pasar por los nueve círculos del infierno.

«Hemos pasado un infierno, hemos llevado al infierno a nuestro pueblo y luego lo trajimos a la senda de la paz», dijo recientemente el político, al describir las crisis sufridas por este pequeño país caucásico durante los últimos años.

 

   Del amor al odio y de nuevo al amor

Hace ocho años, cuando Pashinián -que entonces tenía 42- ganó su primer mandato, la elección consistía en un rostro nuevo frente a los gobernantes antiguos, pero esta vez el dilema era otro.

Y es que el otrora periodista es ampliamente conocido entre los armenios dentro y fuera del país, aunque entre estos últimos no goza de la misma popularidad que entre los habitantes del país caucásico.

El político fue idolatrado al inicio de su primer periodo como primer ministro, cargo que ocupó tras liderar una ‘revolución de terciopelo’ que expulsó del poder al entonces mandatario Serzh Sargsián, aliado del presidente ruso, Vladímir Putin.

Pero esa popularidad no duró mucho y alcanzó niveles muy bajos durante la cruenta guerra en la región de Nagorno Karabaj (2020), en la que se impuso Azerbaiyán.

Aún así, los armenios le dieron una segunda oportunidad a su primer ministro, un verdadero aficionado a las redes sociales, donde publica regularmente múltiples vídeos y muestra su cercanía con el pueblo.

   Sin miedo a Rusia

Tras revalidar su mandato en las elecciones anticipadas de 2021, Pashinián comenzó a transformar el país. Este proceso cobró fuerza en los años siguientes, cuando las relaciones de Armenia con su entonces principal y único aliado -Rusia- comenzaron a deteriorarse.

En 2023, Armenia perdió definitivamente el control sobre Nagorno Karabaj, donde estaban desplegadas tropas de paz rusas, a lo que se sumaron denuncias de incursiones azerbaiyanas en territorio armenio.

Entonces, Pashinián, que acusó a Moscú de dejar tirada a Armenia pese a contar con una base militar en el país, dijo sin tapujos que el país iba a buscar nuevos aliados y comenzó el acercamiento a los países occidentales.

En sus intervenciones públicas, Pashinián daba a entender que ya no tiene miedo al deterioro de las relaciones con el que fuera su principal aliado, porque tras la pérdida del Karabaj -cuyo ‘estatus quo’ Rusia garantizó durante más de tres décadas- Armenia no tenía nada que perder.

   De espaldas a la diáspora y la Iglesia

Las ambiciosas reformas que inició el primer ministro, y cuyos primeros resultados ya se notan en la vida cotidiana de sus compatriotas, fueron llevadas a cabo principalmente sin el apoyo de la numerosa diáspora armenia.

Y es que entre la comunidad armenia en el extranjero, Pashinián no goza del mismo aprecio que dentro del país debido, en parte, a desacuerdos acerca de la normalización de las relaciones con las ‘némesis’ de Armenia: Turquía y Azerbaiyán.

El líder armenio no sólo necesitaba revalidar la mayoría para firmar la ansiada paz con Bakú, sino también para normalizar las relaciones con Turquía, país odiado por los armenios debido al genocidio bajo el Imperio Otomano.

La política de Pashinián tampoco encontró respaldo en el seno de la Iglesia Apostólica armenia, cuyos dirigentes llamaron en 2020 a la destitución del primer ministro debido a la derrota en Nagorno Karabaj.

   La paz como idea nacional

Más allá de los conflictos con la vieja guardia y la Iglesia, así como con Rusia, Pashinián ha ofrecido al pueblo armenio una nueva idea nacional: la paz, por muy alto que sea el precio a pagar.

Esta idea viene a sustituir a la conocida como ‘miatsum’ (reunificación) que dominaba la política armenia desde 1988 y que hace referencia a la unificación de Armenia con Artsaj (Nagorno Karabaj), territorio que en el pasado formó parte del Reino de Armenia y siempre fue habitado por armenios hasta que estos fueron expulsados hace tres años.

«La búsqueda de la Patria ha terminado. Hemos llegado a nuestro destino”, dijo Pashinián a su pueblo, al que instó a aceptar la ‘Armenia real’ como su único hogar y dejar de soñar con la ‘Armenia histórica’, por muy grande que fuera el territorio bajo su control, para vivir en paz con los vecinos regionales aquí y ahora.

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