Ciudad de México, 8 jul (EFE).– El Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) designó de manera oficial al abogado y activista mexicano Leopoldo Maldonado como nuevo Relator Especial para la Promoción y Protección del Derecho a la Libertad de Opinión y de Expresión a nivel global.
El nombramiento fue ratificado durante la 62ª sesión del Consejo, consolidando la destacada trayectoria del jurista en la defensa de los derechos humanos y la protección del ejercicio periodístico en entornos de alto riesgo.
Antes de asumir este cargo, Maldonado se desempeñó como director regional de la organización civil Artículo 19 para México y Centroamérica, con una gestión caracterizada por la denuncia constante de las agresiones, la censura y la impunidad que afectan a la prensa.
Maldonado, quien es egresado en Derecho por la Universidad Iberoamericana León y maestro en Derechos Humanos por la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, ha dedicado más de quince años de su carrera al litigio estratégico y a la representación de víctimas de violaciones graves a las garantías individuales.
En el año 2020 fue nombrado director regional de la Oficina para México y Centroamérica en Artículo 19, donde se especializó en la defensa de la prensa libre y los periodistas.
Además de gestión en Artículo 19, el especialista ha desempeñado un papel activo en la política pública mexicana como miembro del Consejo Consultivo del mecanismo gubernamental federal dedicado a la protección de activistas y comunicadores, además de colaborar activamente en el comité asesor del Repositorio de Documentación sobre Desapariciones en el país.
Maldonado sucederá a la abogada bangladesí, Irene Khan, para un mandato en el que tendrá que realizar misiones oficiales a diversos países, evaluar leyes restrictivas y emitir recomendaciones urgentes a los Estados miembros para garantizar la seguridad de periodistas y defensores civiles.
La designación del especialista mexicano ocurre en un momento de profunda preocupación global por el incremento de los discursos de odio, el acoso digital a comunicadores y el retroceso en las garantías democráticas para el libre flujo de información en diversas regiones del planeta.
