Ciudad de México, 16 jul (EFE).- El Gobierno mexicano alista, junto con la iniciativa privada, sus prioridades para la tercera ronda de negociaciones con Estados Unidos por el tratado entre ambas naciones y Canadá, el T-MEC, prevista entre el martes y el jueves de la próxima semana en Ciudad de México.
Será la primera ronda de la nueva etapa, después de que se produjera la revisión sexenal, que dejó el tratado vigente hasta 2036, pero sujeto a evaluaciones anuales.
“Reunión con el Consejo Coordinador Empresarial con miras a la próxima ronda de conversaciones para la revisión del T-MEC”, informó en sus redes sociales secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
La reunión, acordada por Ebrard y el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), José Medina Mora, reunió, entre otros, a Alejandro Malagón, de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), y Sergio Contreras, del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce).
También participaron Diego Cosío, de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (Antad); Juan Cortina y Jorge Esteve, del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), y Regina García Cuéllar, de la Asociación de Bancos de México.
Según fuentes de la Secretaría de Economía, Ebrard expuso el estado de la negociación comercial y subrayó que alrededor del 85 % de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos entran con arancel cero, una ventaja frente a otros países que, añadió, ha permitido a México consolidarse como el mayor exportador al mercado estadounidense.
El funcionario adelantó que la ronda con la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. (USTR) se celebrará la próxima semana, entre el martes y el jueves próximo, y acordó con los empresarios mantener un diálogo estrecho y una posición común durante las conversaciones.
Ebrard también destacó el acceso preferencial del país al mercado estadounidense como eje de la estrategia mexicana.
Estados Unidos decidió el 1 de julio no extender el acuerdo en sus términos actuales por otros 16 años.
El T-MEC, sin embargo, no terminó: conserva una vigencia de diez años, hasta 2036, y será revisado anualmente mientras los tres socios no acuerden renovarlo por un nuevo periodo de 16 años.
En las dos rondas bilaterales previas, ambos gobiernos abordaron reglas de origen automotrices e industriales, acero y aluminio, seguridad económica, agricultura, condiciones equitativas de competencia y compatibilidad regulatoria en sectores como dispositivos médicos, farmacéuticos y cosméticos.
La cita de la próxima semana deberá traducir la coordinación público-privada en planteamientos concretos sobre esos asuntos y definir los puntos que México buscará preservar o ajustar antes de las siguientes revisiones en la integración productiva de América del Norte, en la antesala del nuevo formato de revisiones anuales inmiscuido en un mayor proteccionismo de Washington rumbo a las elecciones de 2027.
