Toronto (Canadá), 10 jun (EFE).- El Banco de Canadá mantuvo este miércoles los tipos de interés en el 2,25 %, pese al repunte de la inflación provocado por el encarecimiento de la energía, y advirtió de que no permitirá que el alza de los precios energéticos se convierta en una presión inflacionaria persistente.
La entidad dejó sin cambios el tipo oficial por quinta reunión consecutiva, en un contexto marcado por la debilidad de la economía canadiense, la incertidumbre comercial con Estados Unidos y el impacto del conflicto en Oriente Medio.
El banco central señaló que la guerra en Oriente Medio, que ya entra en su cuarto mes, ha elevado los precios de la energía y está provocando perturbaciones en las cadenas globales de suministro, lo que presiona al alza la inflación y lastra el crecimiento mundial.
A ello se suma, según el organismo, la incertidumbre generada por las nuevas propuestas arancelarias de la Administración estadounidense, que mantienen elevado el riesgo para el comercio internacional.
En el primer trimestre del año, la economía canadiense evitó por un estrecho margen entrar oficialmente en recesión técnica, aunque los datos dados a conocer por el organismo público Estadísticas Canadá (EC) reflejan un estancamiento generalizado marcado por la debilidad de la inversión, la caída de sectores clave y el impacto de los aranceles estadounidenses.
EC dijo a finales de mayo que el producto interior bruto (PIB) real permaneció sin cambios entre enero y marzo tras la contracción del 0,2 % registrada en el cuarto trimestre de 2025, aunque, en términos anualizados, la economía cayó un 0,1 %, muy por debajo del crecimiento del 1,5 % que esperaban analistas y el Banco de Canadá.
El mercado laboral mostró una mejora en mayo, aunque el banco central subrayó que, al observar la evolución de los últimos meses, el empleo apenas ha variado desde el inicio del año. La tasa de desempleo se situó en el 6,6 % en mayo y continúa moviéndose en una horquilla de entre el 6,5 % y el 7 %.
La inflación interanual subió en abril hasta el 2,8 %, impulsada por la energía, tanto por el aumento del petróleo como por el efecto estadístico derivado de la eliminación del impuesto federal al carbono para los consumidores.
Pese a ello, el Banco de Canadá indicó que hasta ahora existen pocas pruebas de un traslado generalizado de los mayores costes energéticos al resto de precios de consumo. Las medidas de inflación subyacente han descendido hasta situarse en torno al 2 %.
El organismo prevé que la inflación total se mantenga cerca del 3 % a corto plazo antes de moderarse gradualmente hacia el objetivo del 2 %.
“El Consejo de Gobierno continúa mirando más allá del impacto a corto plazo de la guerra sobre la inflación general, pero no permitirá que los mayores precios de la energía se conviertan en inflación persistente”, señaló el banco central en su comunicado.
La entidad añadió que está preparada para responder según evolucione la situación y reafirmó su compromiso de mantener la confianza de los canadienses en la estabilidad de precios “durante este periodo de convulsión global”.
