InicioSin categoríaEl autocuidado gana espacio en América Latina como herramienta de prevención

El autocuidado gana espacio en América Latina como herramienta de prevención

El autocuidado está dejando de ser una práctica privada para convertirse en un asunto de la agenda pública en América Latina, donde los Gobiernos, la academia, las organizaciones sociales y la industria buscan fortalecer la prevención y la alfabetización en salud.

Así lo afirmó en entrevista con EFE Gustavo Ledesma, director de Asuntos Corporativos LATAM North-to-South de Kenvue, quien señaló que la región atraviesa un momento de mayor conciencia sobre el papel de las decisiones cotidianas en la protección de la salud, aunque todavía persisten brechas de información.

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“Durante muchísimo tiempo pensamos que la salud empezaba cuando una persona llegaba al consultorio o al hospital y hoy entendemos que empieza mucho tiempo antes”, explicó al destacar acciones como dormir bien, mantener una higiene bucal adecuada, protegerse del sol, alimentarse de forma equilibrada, mantenerse activo y reconocer cuándo acudir a un profesional.

Ledesma subrayó que el autocuidado no sustituye la atención médica, sino que la complementa, al permitir que las personas participen de manera más informada en el cuidado de su salud y desarrollen hábitos preventivos antes de que aparezca una enfermedad.

A su juicio, México ofrece una muestra de cómo esta conversación comienza a traducirse en acciones concretas.

El Senado anunció que en septiembre discutirá una reforma para incorporar el autocuidado a la Ley General de Salud, reconocerlo como parte de la promoción sanitaria y establecer programas permanentes de educación.

Para Ledesma, el proceso mexicano refleja una tendencia regional visible también en Colombia, Argentina y Brasil, donde se han impulsado iniciativas para reconocer el autocuidado como un componente de sistemas sanitarios más fuertes y resilientes.

El reto de la información confiable

Fotografía que muestra al director de Asuntos Corporativos LATAM North-to-South de Kenvue, Gustavo Ledesma (i), posando en el marco del Día Internacional del Autocuidado en Ciudad de México (México). EFE/ Mario Guzmán

Uno de los principales desafíos es la alfabetización en salud, entendida como la capacidad de encontrar, comprender y utilizar información confiable para tomar decisiones.

El problema, explicó, ya no es la falta de contenidos, sino la dificultad para distinguir cuáles están respaldados por evidencia científica.

De acuerdo con el estudio ‘A New View of Care’, encargado por Kenvue y elaborado por la consultora Kantar en 2025 en dieciséis países, el 88 % de los encuestados afirmó seguir alguna rutina de autocuidado, el 91 % consideró que pequeñas acciones diarias pueden tener un impacto positivo en su salud y el 74 % señaló que esta práctica es tan importante como acudir al médico.

Sin embargo, en América Latina cerca del 80 % de las personas utiliza las redes sociales como fuente primaria de información en salud, mientras que solo alrededor del 20 % confía en los contenidos que encuentra en ellas.

Esta diferencia refleja que la forma más accesible de obtener información no siempre es la más confiable y obliga a verificar si los contenidos provienen de instituciones reconocidas, están respaldados por evidencia científica y coinciden con las recomendaciones de profesionales de la salud.

“El verdadero desafío no es la falta de información, sino distinguir cuál merece nuestra confianza”, sostuvo Ledesma.

Una cultura de autocuidado también puede generar beneficios para los sistemas sanitarios. Ledesma citó estudios que estiman ahorros de hasta 122 millones de horas de trabajo del personal médico y datos de la Global Self-Care Federation que calculan un impacto económico cercano a 12.000 millones de dólares.

Responsabilidad compartida

Fotografía que muestra al director de Asuntos Corporativos LATAM North-to-South de Kenvue, Gustavo Ledesma (i), y al presidente de la Comisión de Economía e Integrante de la Comisión de Salud, Emmanuel Reyes Carmona, en Ciudad de México (México). EFE/ Mario Guzmán

El directivo insistió en que el autocuidado debe construirse desde la corresponsabilidad.

Los gobiernos pueden impulsar políticas públicas; la academia y los profesionales de la salud, generar evidencia; las organizaciones sociales, acercar los mensajes a las comunidades; los medios, facilitar información clara, y la industria, innovar y traducir la ciencia en herramientas útiles.

En el caso de Kenvue, señaló, la compañía trabaja en iniciativas de educación y promoción de hábitos preventivos, entre ellas una colaboración con la Fundación IMSS en México, además de desarrollar productos para rutinas más simples y accesibles.

“El autocuidado no es un gasto de tiempo, es una inversión en nuestra salud”, resumió Ledesma, quien llamó a aprovechar el Día Internacional del Autocuidado para convertir la conversación en acciones sostenidas.

“No es un día en el calendario, es algo que construimos todos los días”, concluyó.

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El autocuidado está dejando de ser una práctica privada para convertirse en un asunto de la agenda pública en América Latina, donde los Gobiernos, la academia, las organizaciones sociales y la industria buscan fortalecer la prevención y la alfabetización en salud.

Así lo afirmó en entrevista con EFE Gustavo Ledesma, director de Asuntos Corporativos LATAM North-to-South de Kenvue, quien señaló que la región atraviesa un momento de mayor conciencia sobre el papel de las decisiones cotidianas en la protección de la salud, aunque todavía persisten brechas de información.

“Durante muchísimo tiempo pensamos que la salud empezaba cuando una persona llegaba al consultorio o al hospital y hoy entendemos que empieza mucho tiempo antes”, explicó al destacar acciones como dormir bien, mantener una higiene bucal adecuada, protegerse del sol, alimentarse de forma equilibrada, mantenerse activo y reconocer cuándo acudir a un profesional.

Ledesma subrayó que el autocuidado no sustituye la atención médica, sino que la complementa, al permitir que las personas participen de manera más informada en el cuidado de su salud y desarrollen hábitos preventivos antes de que aparezca una enfermedad.

A su juicio, México ofrece una muestra de cómo esta conversación comienza a traducirse en acciones concretas.

El Senado anunció que en septiembre discutirá una reforma para incorporar el autocuidado a la Ley General de Salud, reconocerlo como parte de la promoción sanitaria y establecer programas permanentes de educación.

Para Ledesma, el proceso mexicano refleja una tendencia regional visible también en Colombia, Argentina y Brasil, donde se han impulsado iniciativas para reconocer el autocuidado como un componente de sistemas sanitarios más fuertes y resilientes.

El reto de la información confiable

Fotografía que muestra al director de Asuntos Corporativos LATAM North-to-South de Kenvue, Gustavo Ledesma (i), posando en el marco del Día Internacional del Autocuidado en Ciudad de México (México). EFE/ Mario Guzmán

Uno de los principales desafíos es la alfabetización en salud, entendida como la capacidad de encontrar, comprender y utilizar información confiable para tomar decisiones.

El problema, explicó, ya no es la falta de contenidos, sino la dificultad para distinguir cuáles están respaldados por evidencia científica.

De acuerdo con el estudio ‘A New View of Care’, encargado por Kenvue y elaborado por la consultora Kantar en 2025 en dieciséis países, el 88 % de los encuestados afirmó seguir alguna rutina de autocuidado, el 91 % consideró que pequeñas acciones diarias pueden tener un impacto positivo en su salud y el 74 % señaló que esta práctica es tan importante como acudir al médico.

Sin embargo, en América Latina cerca del 80 % de las personas utiliza las redes sociales como fuente primaria de información en salud, mientras que solo alrededor del 20 % confía en los contenidos que encuentra en ellas.

Esta diferencia refleja que la forma más accesible de obtener información no siempre es la más confiable y obliga a verificar si los contenidos provienen de instituciones reconocidas, están respaldados por evidencia científica y coinciden con las recomendaciones de profesionales de la salud.

“El verdadero desafío no es la falta de información, sino distinguir cuál merece nuestra confianza”, sostuvo Ledesma.

Una cultura de autocuidado también puede generar beneficios para los sistemas sanitarios. Ledesma citó estudios que estiman ahorros de hasta 122 millones de horas de trabajo del personal médico y datos de la Global Self-Care Federation que calculan un impacto económico cercano a 12.000 millones de dólares.

Responsabilidad compartida

Fotografía que muestra al director de Asuntos Corporativos LATAM North-to-South de Kenvue, Gustavo Ledesma (i), y al presidente de la Comisión de Economía e Integrante de la Comisión de Salud, Emmanuel Reyes Carmona, en Ciudad de México (México). EFE/ Mario Guzmán

El directivo insistió en que el autocuidado debe construirse desde la corresponsabilidad.

Los gobiernos pueden impulsar políticas públicas; la academia y los profesionales de la salud, generar evidencia; las organizaciones sociales, acercar los mensajes a las comunidades; los medios, facilitar información clara, y la industria, innovar y traducir la ciencia en herramientas útiles.

En el caso de Kenvue, señaló, la compañía trabaja en iniciativas de educación y promoción de hábitos preventivos, entre ellas una colaboración con la Fundación IMSS en México, además de desarrollar productos para rutinas más simples y accesibles.

“El autocuidado no es un gasto de tiempo, es una inversión en nuestra salud”, resumió Ledesma, quien llamó a aprovechar el Día Internacional del Autocuidado para convertir la conversación en acciones sostenidas.

“No es un día en el calendario, es algo que construimos todos los días”, concluyó.

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El autocuidado está dejando de ser una práctica privada para convertirse en un asunto de la agenda pública en América Latina, donde los Gobiernos, la academia, las organizaciones sociales y la industria buscan fortalecer la prevención y la alfabetización en salud.

Así lo afirmó en entrevista con EFE Gustavo Ledesma, director de Asuntos Corporativos LATAM North-to-South de Kenvue, quien señaló que la región atraviesa un momento de mayor conciencia sobre el papel de las decisiones cotidianas en la protección de la salud, aunque todavía persisten brechas de información.

“Durante muchísimo tiempo pensamos que la salud empezaba cuando una persona llegaba al consultorio o al hospital y hoy entendemos que empieza mucho tiempo antes”, explicó al destacar acciones como dormir bien, mantener una higiene bucal adecuada, protegerse del sol, alimentarse de forma equilibrada, mantenerse activo y reconocer cuándo acudir a un profesional.

Ledesma subrayó que el autocuidado no sustituye la atención médica, sino que la complementa, al permitir que las personas participen de manera más informada en el cuidado de su salud y desarrollen hábitos preventivos antes de que aparezca una enfermedad.

A su juicio, México ofrece una muestra de cómo esta conversación comienza a traducirse en acciones concretas.

El Senado anunció que en septiembre discutirá una reforma para incorporar el autocuidado a la Ley General de Salud, reconocerlo como parte de la promoción sanitaria y establecer programas permanentes de educación.

Para Ledesma, el proceso mexicano refleja una tendencia regional visible también en Colombia, Argentina y Brasil, donde se han impulsado iniciativas para reconocer el autocuidado como un componente de sistemas sanitarios más fuertes y resilientes.

El reto de la información confiable

Fotografía que muestra al director de Asuntos Corporativos LATAM North-to-South de Kenvue, Gustavo Ledesma (i), posando en el marco del Día Internacional del Autocuidado en Ciudad de México (México). EFE/ Mario Guzmán

Uno de los principales desafíos es la alfabetización en salud, entendida como la capacidad de encontrar, comprender y utilizar información confiable para tomar decisiones.

El problema, explicó, ya no es la falta de contenidos, sino la dificultad para distinguir cuáles están respaldados por evidencia científica.

De acuerdo con el estudio ‘A New View of Care’, encargado por Kenvue y elaborado por la consultora Kantar en 2025 en dieciséis países, el 88 % de los encuestados afirmó seguir alguna rutina de autocuidado, el 91 % consideró que pequeñas acciones diarias pueden tener un impacto positivo en su salud y el 74 % señaló que esta práctica es tan importante como acudir al médico.

Sin embargo, en América Latina cerca del 80 % de las personas utiliza las redes sociales como fuente primaria de información en salud, mientras que solo alrededor del 20 % confía en los contenidos que encuentra en ellas.

Esta diferencia refleja que la forma más accesible de obtener información no siempre es la más confiable y obliga a verificar si los contenidos provienen de instituciones reconocidas, están respaldados por evidencia científica y coinciden con las recomendaciones de profesionales de la salud.

“El verdadero desafío no es la falta de información, sino distinguir cuál merece nuestra confianza”, sostuvo Ledesma.

Una cultura de autocuidado también puede generar beneficios para los sistemas sanitarios. Ledesma citó estudios que estiman ahorros de hasta 122 millones de horas de trabajo del personal médico y datos de la Global Self-Care Federation que calculan un impacto económico cercano a 12.000 millones de dólares.

Responsabilidad compartida

Fotografía que muestra al director de Asuntos Corporativos LATAM North-to-South de Kenvue, Gustavo Ledesma (i), y al presidente de la Comisión de Economía e Integrante de la Comisión de Salud, Emmanuel Reyes Carmona, en Ciudad de México (México). EFE/ Mario Guzmán

El directivo insistió en que el autocuidado debe construirse desde la corresponsabilidad.

Los gobiernos pueden impulsar políticas públicas; la academia y los profesionales de la salud, generar evidencia; las organizaciones sociales, acercar los mensajes a las comunidades; los medios, facilitar información clara, y la industria, innovar y traducir la ciencia en herramientas útiles.

En el caso de Kenvue, señaló, la compañía trabaja en iniciativas de educación y promoción de hábitos preventivos, entre ellas una colaboración con la Fundación IMSS en México, además de desarrollar productos para rutinas más simples y accesibles.

“El autocuidado no es un gasto de tiempo, es una inversión en nuestra salud”, resumió Ledesma, quien llamó a aprovechar el Día Internacional del Autocuidado para convertir la conversación en acciones sostenidas.

“No es un día en el calendario, es algo que construimos todos los días”, concluyó.

El autocuidado está dejando de ser una práctica privada para convertirse en un asunto de la agenda pública en América Latina, donde los Gobiernos, la academia, las organizaciones sociales y la industria buscan fortalecer la prevención y la alfabetización en salud.

Así lo afirmó en entrevista con EFE Gustavo Ledesma, director de Asuntos Corporativos LATAM North-to-South de Kenvue, quien señaló que la región atraviesa un momento de mayor conciencia sobre el papel de las decisiones cotidianas en la protección de la salud, aunque todavía persisten brechas de información.

“Durante muchísimo tiempo pensamos que la salud empezaba cuando una persona llegaba al consultorio o al hospital y hoy entendemos que empieza mucho tiempo antes”, explicó al destacar acciones como dormir bien, mantener una higiene bucal adecuada, protegerse del sol, alimentarse de forma equilibrada, mantenerse activo y reconocer cuándo acudir a un profesional.

Ledesma subrayó que el autocuidado no sustituye la atención médica, sino que la complementa, al permitir que las personas participen de manera más informada en el cuidado de su salud y desarrollen hábitos preventivos antes de que aparezca una enfermedad.

A su juicio, México ofrece una muestra de cómo esta conversación comienza a traducirse en acciones concretas.

El Senado anunció que en septiembre discutirá una reforma para incorporar el autocuidado a la Ley General de Salud, reconocerlo como parte de la promoción sanitaria y establecer programas permanentes de educación.

Para Ledesma, el proceso mexicano refleja una tendencia regional visible también en Colombia, Argentina y Brasil, donde se han impulsado iniciativas para reconocer el autocuidado como un componente de sistemas sanitarios más fuertes y resilientes.

El reto de la información confiable

Fotografía que muestra al director de Asuntos Corporativos LATAM North-to-South de Kenvue, Gustavo Ledesma (i), posando en el marco del Día Internacional del Autocuidado en Ciudad de México (México). EFE/ Mario Guzmán

Uno de los principales desafíos es la alfabetización en salud, entendida como la capacidad de encontrar, comprender y utilizar información confiable para tomar decisiones.

El problema, explicó, ya no es la falta de contenidos, sino la dificultad para distinguir cuáles están respaldados por evidencia científica.

De acuerdo con el estudio ‘A New View of Care’, encargado por Kenvue y elaborado por la consultora Kantar en 2025 en dieciséis países, el 88 % de los encuestados afirmó seguir alguna rutina de autocuidado, el 91 % consideró que pequeñas acciones diarias pueden tener un impacto positivo en su salud y el 74 % señaló que esta práctica es tan importante como acudir al médico.

Sin embargo, en América Latina cerca del 80 % de las personas utiliza las redes sociales como fuente primaria de información en salud, mientras que solo alrededor del 20 % confía en los contenidos que encuentra en ellas.

Esta diferencia refleja que la forma más accesible de obtener información no siempre es la más confiable y obliga a verificar si los contenidos provienen de instituciones reconocidas, están respaldados por evidencia científica y coinciden con las recomendaciones de profesionales de la salud.

“El verdadero desafío no es la falta de información, sino distinguir cuál merece nuestra confianza”, sostuvo Ledesma.

Una cultura de autocuidado también puede generar beneficios para los sistemas sanitarios. Ledesma citó estudios que estiman ahorros de hasta 122 millones de horas de trabajo del personal médico y datos de la Global Self-Care Federation que calculan un impacto económico cercano a 12.000 millones de dólares.

Responsabilidad compartida

Fotografía que muestra al director de Asuntos Corporativos LATAM North-to-South de Kenvue, Gustavo Ledesma (i), y al presidente de la Comisión de Economía e Integrante de la Comisión de Salud, Emmanuel Reyes Carmona, en Ciudad de México (México). EFE/ Mario Guzmán

El directivo insistió en que el autocuidado debe construirse desde la corresponsabilidad.

Los gobiernos pueden impulsar políticas públicas; la academia y los profesionales de la salud, generar evidencia; las organizaciones sociales, acercar los mensajes a las comunidades; los medios, facilitar información clara, y la industria, innovar y traducir la ciencia en herramientas útiles.

En el caso de Kenvue, señaló, la compañía trabaja en iniciativas de educación y promoción de hábitos preventivos, entre ellas una colaboración con la Fundación IMSS en México, además de desarrollar productos para rutinas más simples y accesibles.

“El autocuidado no es un gasto de tiempo, es una inversión en nuestra salud”, resumió Ledesma, quien llamó a aprovechar el Día Internacional del Autocuidado para convertir la conversación en acciones sostenidas.

“No es un día en el calendario, es algo que construimos todos los días”, concluyó.

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