Austin, 9 jun (EFE).- El Gobierno de EE.UU. «despilfarra» millones de dólares en el funcionamiento del mayor centro de detención para migrantes del país, una instalación ubicada en Texas que además abrió sus puertas sin cumplir estándares básicos de seguridad, atención médica y trato humano, según un informe del organismo de auditoría del Congreso.
El reporte concluye que la apertura acelerada de ‘Camp East Montana’, un complejo compuesto por decenas de carpas gigantes, dentro de la base militar de Fort Bliss, en El Paso, y con capacidad para unos 5.000 migrantes, provocó el despilfarro de fondos públicos, fallos en la supervisión y condiciones «deficientes» para los migrantes allí detenidos.
El llamado ‘Camp East Montana’ fue habilitado en respuesta a una orden ejecutiva del presidente Donald Trump de enero de 2025 que exigió ampliar drásticamente la capacidad de detención migratoria. Desde entonces, la población diaria promedio de detenidos creció un 71%, de 39.314 a 67.204 personas.
El centro estuvo inicialmente a cargo de ‘Acquisition Logistics’, una empresa sin experiencia previa en la operación de instalaciones de detención migratoria. En marzo de 2026, y en medio denuncias sobre el funcionamiento del complejo, el Gobierno transfirió la gestión a la compañía ‘Amentum Services’.
La investigación revela que el Ejército estadounidense y el Servicio de Inmigración y Control de Aduana (ICE, en inglés) pagaron al menos 11,5 millones de dólares entre el 1 y el 15 de agosto de 2025 por servicios como alimentación, vigilancia, transporte y atención médica cuando todavía no había ningún migrante alojado en el centro.
Estos gastos continuaron incluso cuando el centro alojó un número de detenidos inferior al previsto.
Según la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés), entre octubre de 2025 y marzo de 2026, ICE desembolsó unos 7,1 millones de dólares por comidas que nunca fueron necesarias porque seguía pagando por una población de 5.000 detenidos cuando el centro albergaba alrededor de 1.600 personas.
En el informe, la GAO concluyó que la falta de mecanismos para ajustar los costos a la cantidad de detenidos provocó pérdidas millonarias y podría seguir generando un desperdicio de «decenas de millones de dólares» en contratos futuros.
Apertura apresurada, problemas de salud y seguridad
La GAO encontró que, cuando ‘Camp East Montana’ comenzó a recibir migrantes, no cumplía con los estándares requeridos por el propio ICE.
Entre otras deficiencias, la instalación carecía de cámaras de seguridad en algunas zonas, no tenía suficiente espacio recreativo al aire libre y no contaba con áreas adecuadas para visitas familiares, reuniones con abogados ni acceso a recursos legales.
Asimismo, el informe detalló fallas en la atención médica del centro. Entre ellas, un migrante con tuberculosis fue alojado junto al resto de los detenidos y personas con enfermedades como diabetes o VIH no recibieron el tratamiento médico adecuado.
La GAO también reportó la muerte de un detenido en enero de 2026. La autopsia concluyó que falleció por asfixia y clasificó el caso como homicidio.
Sin embargo, la empresa contratada para administrar el centro en ese entonces no entregó a ICE la documentación requerida sobre el uso de la fuerza y parte de las pruebas relacionadas con el incidente desaparecieron o fueron destruidas.
Ese mismo mes se produjo además el suicidio de otro detenido.
Según el informe, el migrante mostraba «factores de riesgo conocidos», pero fue alojado en una habitación que no cumplía los requisitos para personas bajo vigilancia por riesgo de suicidio y permaneció sin supervisión durante períodos superiores a los establecidos por las normas.
Los inspectores también detectaron condiciones insalubres en algunos dormitorios, que se limpiaban semanalmente en lugar de diariamente. En ciertos casos, los guardias les ofrecieron galletas a los detenidos a cambio de que limpiaran ellos mismos las áreas comunes.
«Estos problemas contribuyeron al desperdicio de recursos gubernamentales y a amenazas para la salud y la vida de los migrantes detenidos y del personal de la instalación», concluyó la GAO.
El organismo alertó además de que, sin controles adecuados, ICE corre el riesgo de incumplir sus obligaciones de mantener un entorno seguro y de tratar a los migrantes detenidos «de manera humana».
La congresista demócrata Verónica Escobar, cuyo distrito incluye El Paso, calificó los hallazgos de «explosivos» y exigió el cierre del centro.
‘Camp East Montana’ necesita ser clausurado, el contratista investigado y la destrucción de evidencia referida a las autoridades», señaló en un comunicado.
