Quito, 25 jun (EFE).- A pesar de la derrota y el desesperante empate anterior, Ecuador vivió este jueves una resurrección apoteósica en su tercer partido de fase de grupos en el Mundial de 2026, un triunfo que, lejos de tratarse de una victoria cualquiera, les da la oportunidad para continuar en el torneo internacional.

«¡Sí se puede, sí se puede!», coreaban algunos desde el inicio del partido en el corazón de Quito, capital del país, aunque no todos parecían tener la misma fe. Las caras de algunos aficionados dejaban entrever que vencer a Alemania no era tarea fácil, una duda que se fue quedando en el olvido según avanzaban los minutos.

Para Sol, los minutos finales del partido fueron «una locura». «A nuestra selección le encanta hacerlo difícil pero siempre nos da una emoción enorme», dijo eufórica antes de correr a corear el himno del país andino.
Gritaron, saltaron, levantaron sillas, tiraron cerveza. María José, por ejemplo, pasó por todas las emociones durante el encuentro. Alegría, rabia, ira, felicidad, pasión. «La selección no nos decepciona, hasta que no termine el último minuto no podemos decir nada».
«Mi Ecuador salió adelante», dijo por su parte Ángel Lucio, el hincha más longevo de este rincón de la capital, con unos 70 años de edad. «Así tenía que ser», continuó mientras su esposa y demás compañeros de afición saltaban en torno a él.
No obstante, el inicio del partido tensó los ánimos de los fanáticos; Alemania tardó apenas dos minutos en marcar su primer y último tanto del encuentro. A pesar de esos segundos de malestar y resquemor, el primer gol de los ecuatorianos pocos minutos después revolucionó a todo un país.
Lo cierto es que sí se pudo. El mal sabor de boca que dejaron los resultados de los dos últimos encuentros contra Curazao y Costa de Marfil son historia. Los hinchas ecuatorianos perdonan rápido, ya nada quieren saber de los partidos anteriores: ahora, le han ganado a Alemania 2-1.
Este encuentro fue especialmente importante para el jovencísimo Tadeo González, que tiene a su padre en Nueva Jersey, donde jugaron este miércoles. «Él no pudo ir a los partidos anteriores y hoy, por mi papá, pateamos».
El resultado pilló por sorpresa incluso al joven estudiante Mijail, un austriaco que lleva unos meses de intercambio en Ecuador. «Se están volviendo locos y con toda la razón», dijo cuando miró a su alrededor y vio a los hinchas revolucionados.
Ahora, todas las esperanzas están puestas en la siguiente fase, la de dieciseisavos. María José confía en su país: «¡Vamos con toda la fe!».
