East Rutherford (EE.UU.), 20 jul (EFE).- De las tarjetas rojas al paraguayo Miguel Almirón y al ecuatoriano Piero Hincapié por hablar tapándose la boca, al mayor tiempo de juego efectivo y al uso actualizado del VAR, así las nuevas reglas y tecnologías impactaron la Copa del Mundo.
En el Mundial de 2026, la FIFA introdujo nuevas reglas centradas en acelerar el juego y reducir la pérdida de tiempo, sobre todo en reanudaciones y cambios.
Los jugadores sustituidos dispusieron de un máximo de diez segundos para abandonar el campo y, de no hacerlo, el equipo quedaría momentáneamente en inferioridad numérica.
Además, se modificó la gestión de las lesiones y la intervención del VAR, con impacto directo en la gestión táctica. Cualquier jugador atendido dentro del campo tuvo que salir y permanecer fuera durante un minuto antes de regresar, salvo excepciones.
Además, el VAR pudo intervenir en caso de segundas amarillas que llevarían a roja, confusiones de identidad y córners mal concedidos.
El caso de confusión de identidad más vistoso fue el del suizo Brel Embolo en los cuartos de final de Suiza contra Argentina. Inicialmente, el árbitro amonestó al argentino Leandro Paredes por la presunta falta, pero el VAR cambió esa decisión al ver que se trataba en realidad de una simulación del delantero suizo.
Embolo, ya amonestado, acabó expulsado y Suiza perdió el partido en la prórroga.
Curiosamente, si Paredes no hubiera recibido la amarilla, el VAR no habría podido intervenir.
Otros casos destacados fueron las rojas de Almirón y a Hincapié, respectivamente en un Paraguay-Estados Unidos y en un México-Ecuador, por hablar tapándose la boca con una mano.
Ese gesto impide leer el labial y dificulta tanto al árbitro como a los oficiales del sistema de video para evaluar el contenido de la protesta, por lo que el reglamento lo interpreta como un intento deliberado de ocultar una conducta potencialmente ofensiva o desafiante.
Los cambios a la hora de gestionar sustituciones y atención a los jugadores en caso de problemas físicos ayudó a que el tiempo de juego efectivo aumentara.
Se redujeron notablemente los percances que provocaron intervención médica.
El chip en el balón ayudó a detectar o excluir toques mínimos que llevaron a la anulación de un gol a Croacia en los dieciseisavos de final contra Portugal o a la validación de una diana de Jude Bellingham contra Noruega en los cuartos de final.
