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De la playa a París, el ciclón Bad Bunny se da su ‘weltita’ por la capital francesa

París, 4 jul (EFE).- «¡Que se sienta París!» Con ese grito el rey indiscutible de la música latina (y más que eso), Bad Bunny, encendió París en el primero de sus dos conciertos en la capital francesa, convertida en una embajada de Puerto Rico donde se bailó salsa, se perreó y se habló mucho en español.

La cita era en el Plenitude Arena, el estadio cubierto hasta este mismo mes conocido como La Défense Arena, que aprovechó el tirón planetario de la gira ‘Debí tirar más fotos’ para estrenar nuevo nombre, donde unas 45.000 personas se dieron cita con muchos gorros de paja y ganas de bailar.

El ‘show’ arrancó, como tiene costumbre, con un video preparado para la visita a la ciudad de la luz,  protagonizado por la pedida -frustrada- de matrimonio de una pareja con la torre Eiffel de fondo. Y es que la chica no quería casarse, pero sí quería ir a ver a Bad Bunny.

Como en otras partes del globo por donde ya pasó la gira, la forma de invocar al histórico ganador del primer premio Grammy al álbum del año para un disco en español fue poner al estadio a recitar el comienzo de la canción ‘LA MuDANZA’ («Benito, hijo de Benito, le decían ‘Tito'») para que el puertorriqueño apareciera de punta en blanco en el escenario desatando el delirio colectivo.

Hacía mucho que no se presentaba en París -desde 2019, en la edición parisina del festival Lollapalooza- y él mismo lo admitió. «Necesito que ustedes me lo recuerden», pidió en medio de la sesión salsera que desató ‘Callaíta’.

El espectáculo, que mañana tendrá su segunda vuelta en el mismo escenario antes de poner rumbo a Suecia, venía de haber aterrizado en Francia con una sola fecha en Marsella, la segunda mayor ciudad del país y serio rival futbolístico de París.

Fue un antagonismo que Benito Antonio Martínez Ocasio no dudó en explotar en su beneficio, incitando a la grada a demostrar quiénes eran mejores, aunque la mayoría de mensajes de la noche fueron llamamientos a amarse y pasarlo bien.

«Péguense a su pareja lo más que puedan, mientras más ‘pegaos’, más fuerte, más entusiasmo, este es el momento», clamó, siempre hablando en español, sin olvidarse de los que pudieran haber ido solos: «¡Abrácense a ustedes mismos!».

Sin invitado especial en la primera noche

Primer concierto de la nueva gira del cantante puertorriqueño Bad Bunny en el Plenitude Arena, en París, donde presenta los temas de su último álbum 'Debí tirar más fotos'. EFE/Edgar Sapiña
Autor: Edgar Sapiña Manchado

En París se volvió a rodear de conjuntos musicales tradicionales de su país, como Los Pleneros de la Cresta, y de colaboradores como el grupo Chuwi, y desde su legendaria «casita» desplegó la parte más fiestera del recital con éxitos como ‘Tití me preguntó’, ‘Yo perreo sola’ o ‘CAFé CON RON’.

Lo que no hubo -al menos que se apreciara en las megapantallas del Plenitude Arena-, fueron grandes rostros conocidos en ese escenario alternativo, aunque en las gradas sí se pudo ver a estrellas como el actor francés Vincent Cassel.

Tampoco hubo invitado sorpresa para cantar con el puertorriqueño, pero sí le dedicó a París una canción exclusiva, ‘VOU 787’.

«Todas las personas de Francia, todos los latinos aquí presentes, sepan que por esta noche, solo por esta noche, todos los que estamos aquí somos puertorriqueños», gritó desde ese espacio que recrea un tipo de construcción muy típica de la isla caribeña.

Los primeros conciertos de su carrera en París fueron «muy emocionantes», rememoró micrófono en mano, porque aún estaba «empezando», pero esta se sentía más especial, aseguró, ya que con esta gira no solo traía a París música, sino también su bandera y su cultura.

En la recta final, de vuelta al escenario principal, ritmos como ‘DÁKITI’, ‘Yonaguni’, ‘El apagón’ o la canción que da nombre a su último disco, ‘DtMF’, fueron una auténtica fiebre antes de cerrar con ‘EoO’ un espectáculo pirotécnico y medido al dedillo que no decepcionó.

«Ha sido el mejor concierto de mi vida (…) Ha sido una fiesta de dos horas y media, de bailar, de disfrutar, de trasladarnos a Puerto Rico y de darlo todo como si fuera la última noche. Increíble», contó a EFE Patricia Pérez, española de Utrera afincada en París que acudió esta noche al concierto y aún se quedó con ganas de más. «Repetiría mañana, sin duda», aseguró.

Nerea González

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