Toronto (Canadá), 11 jun (EFE).- El primer ministro canadiense, Mark Carney, partirá este jueves de Ottawa para iniciar una gira para reforzar sus vínculos económicos, tecnológicos y de seguridad con Europa en la que visitará Francia e Irlanda y que culminará con su participación en la cumbre del G7 en la localidad francesa de Évian-les-Bains.
El viaje, que se prolongará hasta el 17 de junio, se produce mientras Canadá intenta diversificar sus alianzas internacionales ante las tensiones comerciales con Estados Unidos y el impacto global de la guerra en el golfo Pérsico, que ha elevado los precios de la energía y reavivado las preocupaciones sobre la seguridad económica.
En París, Carney se reunirá con el presidente francés, Emmanuel Macron, para profundizar la cooperación bilateral en sectores considerados estratégicos por ambos gobiernos, como la defensa, la inteligencia artificial (IA), las tecnologías cuánticas, los minerales críticos y la industria aeroespacial.
Según informó la Oficina del Primer Ministro en un comunicado, ambos dirigentes también abordarán nuevas oportunidades de inversión y comercio, además de coordinar posiciones antes de la cumbre del G7.
La relación económica entre Canadá y Francia ha adquirido una importancia creciente. En 2025, el comercio bilateral de mercancías alcanzó los 15.200 millones de dólares canadienses (10.900 millones de dólares estadounidenses o 9.500 millones de euros), con exportaciones canadienses por valor de 5.000 millones e importaciones procedentes de Francia por 10.200 millones de dólares canadienses.
Tras su escala en Francia, Carney viajará a Irlanda, en la que será la primera visita bilateral oficial de un jefe de Gobierno canadiense al país en casi una década.
Allí se entrevistará con el primer ministro, Micheál Martin, y posteriormente con la presidenta irlandesa, Catherine Connolly, en el condado de Mayo, región de la que procedían los abuelos del primer ministro antes de emigrar a Canadá en la década de 1920.
El Gobierno canadiense considera que Irlanda, convertida en una de las principales puertas de entrada al mercado europeo para empresas internacionales, ofrece nuevas oportunidades de colaboración en sectores como la agroalimentación, la innovación digital, la IA, la industria farmacéutica y las tecnologías climáticas.
El comercio bilateral entre ambos países alcanzó los 6.000 millones de dólares canadienses en 2025. Canadá exportó bienes por valor de 1.100 millones, principalmente cereales, mientras que las importaciones desde Irlanda sumaron 4.900 millones de dólares canadienses, dominadas por productos farmacéuticos.
«Irlanda y Francia son dos de los socios más cercanos y duraderos de Canadá. En un mundo cada vez más incierto, estamos profundizando estos lazos para construir una mayor certidumbre, seguridad y prosperidad para los canadienses y nuestros socios en todo el mundo», afirmó Carney antes de partir hacia Europa.
La última etapa del viaje será la participación de Carney en la cumbre del G7, que reunirá a los líderes de Canadá, Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, Japón y Reino Unido, además de representantes de la Unión Europea.
Las prioridades de Ottawa incluyen avanzar en la coordinación de las cadenas de suministro de minerales críticos, reducir desequilibrios macroeconómicos globales, reforzar la seguridad económica y promover estándares internacionales sobre inteligencia artificial y protección de menores en internet.
