Londres, 29 jun (EFE).- Andy Burnham, favorito para suceder a Keir Starmer como líder del Partido Laborista y primer ministro británico, propuso este lunes trasladar parte de las operaciones del Gobierno de Londres a Mánchester (norte de Inglaterra) para favorecer la descentralización del poder en el Reino Unido.
En su primer gran discurso tras anunciar la pasada semana su candidatura al liderazgo, el exalcalde de la ciudad norteña defendió un «número 10 del norte», en alusión a la residencia oficial del primer ministro británico en el 10 de Downing Street.
Si no surge ningún otro aspirante en el plazo de presentación de candidaturas, del 9 al 16 de julio, Burnham podría ser proclamado líder laborista el viernes 17 de julio y asumir la jefatura del Ejecutivo el lunes 20.
Starmer anunció su dimisión el pasado lunes, aunque permanecerá en funciones hasta que se confirme su sucesor, al perder la confianza de su grupo parlamentario tras los malos resultados obtenidos por el laborismo en las elecciones locales y regionales del 7 de mayo.
En su comparecencia en un museo de Mánchester, Burnham propuso acometer «el mayor proceso de reequilibrio de poder que ha visto el país», transfiriendo competencias y capacidad de recaudar impuestos a las autoridades locales, para que puedan «aumentar la productividad y contribuir al crecimiento».
Esto sería al margen de los poderes que ya tienen las naciones históricas de Gales y Escocia y la provincia de Irlanda del Norte, que cuentan con sus propios Parlamentos.
En opinión del exalcade, mientras que el Gobierno central «no ha parado de crecer» en los últimos años, las regiones y municipios «están en mínimos».
«Todo el país sufre cuando las regiones y naciones no alcanzan su potencial, y los londinenses acaban con una economía sobrecalentada y un mercado de la vivienda saturado», afirmó.
El exministro subrayó que su prioridad es que lugares actualmente «olvidados» y en decadencia, como muchas ciudades costeras británicas, recuperen «el control» sobre sus futuros; sin discriminar, apuntó, a actuales centros de poder como Londres, de la que dijo que desea que siga siendo «la mejor capital del mundo».
Considerado de la izquierda moderada del laborismo, Burnham expuso a grandes rasgos la que sería su política económica si llega a Dowmning Street.
«No lo dejaremos todo a los mercados, sino que intervendremos cuando sea necesario. Esto es el ‘Manchesterismo», afirmó, en alusión a su etapa como alcalde de Mánchester.
En un intento de calmar a sus potenciales críticos, aseguró que respetará las normas de disciplina fiscal adoptadas por el Gobierno laborista cuando llegó al poder en julio de 2024, que le impiden endeudarse para el gasto corriente y solo pedir prestado para la inversión, con el compromiso de rebajar la deuda pública.
Burnham, que cuenta con amplio apoyo entre los diputados laboristas, prometió un cambio de rumbo para el Reino Unido.
«Tras diez años de turbulencia política desde el Brexit y veinte años de caída de los niveles de vida desde la crisis financiera de 2008, Westminster no ha funcionado para la gente y lleva mucho tiempo sin hacerlo», declaró.
«Yo voy a hacer las cosas de otra manera», mantuvo.
«Voy a darle al Reino Unido el cambio que necesita, construyendo una política más colaborativa, sacando poder del centro y poniéndolo en manos de las personas y los lugares que mejor pueden utilizarlo. Y, al hacerlo, crear un nuevo sentido de agencia, de posibilidades y de esperanza que se extienda por todo el país», manifestó.
