Redacción deportes, 14 jun (EFE).- Titular en cinco de los últimos siete partidos de la selección española, Álex Baena repetirá de inicio este lunes en el comienzo del Mundial 2026; una reválida para el futbolista, entre las dudas y el trabajo emocional que exigió su temporada con el Atlético de Madrid, con lesiones, expectativas altas y el proceso natural de adaptación de todo jugador a un nuevo club.
Así lo asumió el centrocampista fichado el pasado verano desde el Villarreal. Flamante incorporación, su primer curso de rojiblanco lo puso a prueba. Primero una lesión muscular, después una apendicitis -cuando surgió como un titular indudable a ojos de Diego Simeone-, más tarde otra dolencia muscular, tras anotar uno de sus únicos dos goles de la campaña en 46 partidos con su club frente al Barcelona en el Camp Nou, y finalmente la suplencia en los grandes choques de marzo, abril y mayo.
De la unidad A para la que vino a la unidad B a la que perteneció durante casi todo el segundo tramo de la campaña. Cierto que con protagonismo como recurso dentro del equipo más titular, tan cierto como que Baena no jugó de inicio ni en octavos (contra el Tottenham), ni en cuartos (contra el Barcelona), ni en semifinales (contra el Arsenal) de la Liga de Campeones. Ni tampoco en las semifinales (ante el Barça) ni en la final de la Copa del Rey contra la Real Sociedad. Todos los empezó en el banquillo.
Mas allá de su presencia en el once o no del Atlético, Baena no disfrutaba en el campo. El 25 de abril, en el triunfo por 3-2 contra el Athletic Club, con una asistencia preciosa a Alexander Sorloth, lo reveló, justo cuando intuyó un punto de inflexión en ese sentido.
“Al final, yo creo que no ha sido el mejor partido de mi carrera, pero he disfrutado y he sido feliz dentro del campo, que hacía tiempo que no sentía esa sensación en todos estos meses (…). He vuelto a disfrutar dentro del campo, a reírme dentro del campo y salir satisfecho del terreno de juego”, afirmó entonces.
¿Y por qué no disfrutaba? “Yo creo que eran más cosas mías de adaptación, de juego, de mentalmente mío, que no me salían las cosas y me venía abajo”, contó entonces Baena, que lo trabajó durante meses para volver a disfrutar no solo en el campo, en cada partido, sino también fuera de él, sin «pensar en el fútbol”.
“Todo viene de la cabeza, que es muy importante también para el fútbol, porque físicamente, al final, estamos muy preparados, pero, cuando la cabeza no acompaña, el físico tampoco acompaña mucho”, repasó a finales de abril el internacional español, además en pleno proceso de selección de Luis de la Fuente de los 26 elegidos para el Mundial 2026.
No dudó en su presencia en el torneo de los torneos Baena, campeón de la Eurocopa 2024, 17 partidos como internacional, siempre con la confianza del entrenador en el equipo nacional (no ha faltado a ninguna lista desde marzo de 2024 salvo por lesión) y ahora previsiblemente titular en el inicio del Mundial que tanta atracción y ambición despierta en la selección española.
Una ocasión para Baena. Recién recuperados Nico Williams y Lamine Yamal de sendas lesiones musculares, se abre un espacio en cada banda. Uno será para Ferran Torres, por la derecha, y el otro para él, por la izquierda. Es su reválida, a ojos del mundo.
Iñaki Dufour
