La ley de inmigración de Estados Unidos no prohíbe automáticamente que una persona con antecedentes penales se convierta en ciudadana. Sin embargo, sí exige cumplir con un requisito clave: demostrar “buen carácter moral”, generalmente durante los cinco años previos a la solicitud.
Este criterio es determinante y puede verse afectado por delitos como manejar bajo la influencia del alcohol (DWI, por sus siglas en inglés) o infracciones relacionadas con armas.

En términos generales, un DWI leve no siempre impide la naturalización, pero múltiples arrestos o condenas pueden levantar alertas ante las autoridades migratorias. En casos más graves, especialmente si hay reincidencia o agravantes, el historial podría influir negativamente en la evaluación del carácter moral del solicitante.
REVISIÓN NECESARIA
Durante el programa radial “La verdad de la ley”, el abogado Stefan Latorre abordó este tema al responder la inquietud de un oyente con un historial criminal extenso que aspira a iniciar su proceso de naturalización. El especialista fue enfático en la importancia de no tomar decisiones sin una revisión legal completa y explicó que someter una solicitud de ciudadanía podría activar una revisión profunda por parte de inmigración.
Latorre advirtió además que este proceso puede implicar riesgos. “Si piensan que te pueden poner en proceso de deportación, lo van a hacer”, indicó, subrayando que, en algunos casos, puede ser más prudente esperar antes de aplicar.

El abogado también alertó sobre los viajes fuera del país, ya que al regresar, las autoridades revisan nuevamente el historial migratorio y penal.
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