David Álvarez

Palafrugell (Girona), 17 jul (EFE).- Amaia Romero, pese a su juventud, acumula ya experiencia en cuanto a giras y lo ha demostrado en su debut en Cap Roig donde, lejos de mostrarse cautelosa por ser su primera vez allí, se ha comido el escenario al nivel de las estrellas internacionales que pasan por este festival.

La navarra exhibe un eclecticismo que casa perfectamente con esta cita que organizan Clipper’s Live y CaixaBank, ya que abraza melodías pop sin renunciar a un lado de más exploración hasta, incluso, salirse del denominado ‘mainstream’.
A Amaia le pueden ir las baladas, pero también le gusta enseñar un lado canalla que le ha llevado a colaborar con bandas como Carolina Durante.
Presencia en ‘Tiny Desk’ o producciones a cargo de Alizzz o Santiago Motorizado son otras pruebas de que esta cantante quiere marcar línea propia y de que ha convertido su victoria en Operación Triunfo en 2017 en una simple rampa de lanzamiento.
Todo ese universo Amaia es lo que se ha visto sobre escena en Cap Roig, un festival-boutique a orillas del Mediterráneo, ideal para fijarse en los mínimos detalles y donde difícilmente se oculta una arruga.
De Amaia no se duda de su capacidad como cantante, ni siquiera como instrumentalista como ha demostrado poniéndose al piano, arpa, guitarra y percusión, pero tiene que ir dando pasos adelante y a buen ritmo para cumplir con lo que se espera de ella.
En Cap Roig lo ha hecho y dado un recital de por qué lo que toca se convierte en oro: en un alto porcentaje por su calidad y en todo el resto por lo que selecciona creación y momento.
A orillas de la Costa Brava quiso salir de inicio con uno de los temas con pegada del último álbum, ‘Tocotó’, que activó los coros en un auditorio de variado color, donde resultaba evidente la presencia de turistas que habían aprovechado la oportunidad.
Y además de desbordar arte, Amaia es divertida, otra faceta que explota, seguramente sin proponérselo demasiado, y que le ha permitido incluso salirse de la música y encarnarse en ella misma en una película de Pedro Almodóvar, ‘Amarga Navidad’.
En directo, que es el caso, Amaia puede combinar a estas alturas temas de tres discos diferentes y componer una propuesta que le ha funcionado a la perfección este viernes, inspirada según confesó por la belleza de un auditorio bañado por la Costa Brava en unos jardines con una historia de leyenda detrás.
Después de ‘Tocotó, llegaron temas propios y colaboraciones como ‘Com vocé’, junto a reivindicaciones flamencas iniciadas con ‘Aunque parezca mentira’, una versión de aquella pieza que lo reventó en el 2000 a cargo de ‘Papá Levante’.
De vuelta al último trabajo con ‘Auxiliar’, la cantante estremeció a la grada con un guiño descarado a su faceta más ‘indie’ al interpretar ‘Santos que yo te pinté’, temazo de toda una referencia del género como Los Planetas.
El carrusel en que la navarra se metió y metió al público incluyó homenajes a su madre como ‘M.A.P.S’, idas y venidas a ‘Si abro los ojos no es real’, más caricias flamencas con ‘Zorongo gitano’ y una broma final como ha sido escoger para el cierre ‘Bienvenidos al show’.
La gira de Amaia tiene que pasar este verano por otros festivales, como el Brisa de Málaga o los de Gijón, Zaragoza, Sevilla y Tenerife antes del broche, ya en diciembre, en el Palau Sant Jordi de Barcelona.
Sin embargo, lo de Cap Roig ha sido diferente, ha sido que el público pudiese casi tocar a la artista, cantar con ella las canciones y confirmar que aquella concursante televisiva que cautivó a jurado y audiencia se ha agarrado a su sólida formación musical para convertirse en estrella de un festival internacional.
