Berlín, 24 jul (EFE).- Tras una larga y exitosa carrera a nivel de clubes, Jürgen Klopp asume un nuevo reto al convertirse en seleccionador de Alemania, tetracampeona del mundo, algo muy diferente a los que tuvo en el Maguncia, en el Borussia Dortmund y en el Liverpool, clubes en los que labró su prestigio.
La tarea de un seleccionador tiene diferencias notables a la de un entrenador de club -aunque haya habido quienes se desempeñen notablemente en las dos asignaturas-, algo de lo que ha habido tradicionalmente consciencia en Alemania.
Si se repasa la lista de entrenadores alemanes se encuentra con que muchos de ellos antes de llegar al cargo tenían una experiencia escasa o incluso nula en clubes.
De los cuatro seleccionadores alemanes campeones del mundo sólo uno, Joachim Löw (2014), había tenido antes una carrera digna de mención, aunque no excesivamente destacada, como entrenador de clubes y había ganado la Copa de Alemania con el Stuttgart, en 1997, y había sido campeón austriaco con el FC Tirol en 2002.
Sin embargo, su llegada al cargo de seleccionador no se debió a su carrera como entrenador de clubes, sino al hecho de que en 2006 había sido el segundo de Jürgen Klinsmann en la selección y se le consideraba la persona adecuada para continuar el proyecto.
De los otros seleccionadores campeones del mundo, Franz Beckenbauer (1990) no tenía ni siquiera título de entrenador, Helmut Schön (1974) había ascendido tras ser segundo de Sepp Herberger (1954), quien venía de una época en la que no había clubes profesionales en Alemania.
A diferencia de un entrenador de clubes, un seleccionador no tiene a su equipo reunido a lo largo de toda la temporada. Tampoco puede ‘fichar’, sino que tiene que arreglárselas con lo que dan de sí los jugadores del país que representa.
Los equipos de Klopp han sido en buena parte lo que pueden llamarse ‘equipos de autor’, en los que el sello del entrenador era evidente y eso empezaba con la confección de la plantilla, con jugadores que fueran aptos para desarrollar un libreto determinado. En el caso de los equipos de Klopp, eso tenía que ver ante todo con la presión alta y un futbol directo y rápido.
Un seleccionador, en cambio, muchas veces tiene que adaptar su libreto a los jugadores que tiene a disposición, lo que implica cierto grado de flexibilidad.
A favor de Klopp hay que decir que en sus equipos ha logrado en muchas ocasiones sacar la mejor versión de algunos jugadores de los que no se esperaba mucho y que sólo bajo él lograron mostrar un alto nivel. Un caso muy mencionado es el de los años de Marcel Schmelzer y Kevin Grosskreuz en el Dortmund, donde pasaron de una medianía que habían tenido en sus anteriores equipos a estar cerca de la excelencia.
Otro caso fue el de que Mats Hummels, al que Klopp llevó al Dortmund para convertirlo en uno de los mejores centrales de Alemania después de que en el Bayern, su equipo de origen, no tenía prácticamente perspectiva alguna.
En ese sentido es posible que, como seleccionador, Klopp intente descubrir jugadores en los que él ve un potencial todavía no explotado. Habrá que esperar su primera convocatoria a ver si se dan sorpresas -lo que sería un riesgo- o si prefiere curarse en salud y hacer una lista dentro de lo esperado.
Otro elemento a favor suyo es que hay muchos jugadores que, bajo él, han tenido un rendimiento que nunca antes habían tenido y que jamás volvieron a tener. La lista sería larga, pero habría que empezar por Nuri Sahin y Mario Götze.
El primer partido, en la Liga de Naciones, será contra Países Bajos, el próximo 24 de septiembre. Un partido que en Alemania se asume normalmente como un clásico. Allí podrán verse las primeras pinceladas de lo que acaso podría convertirse en una ‘era Klopp’ después de que sus antecesores -Julian Nagelsmann y Hansi Flick- no pasaron de ser episodios, pese a los éxitos que antes habían tenido con sus clubes.
Rodrigo Zuleta
