Nairobi, 1 jul (EFE).- El grupo paramilitar sudanés Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) cometió crímenes de lesa humanidad y de limpieza étnica durante la captura el 26 de octubre de 2025 de la ciudad de El Fasher, capital del estado de Darfur del Norte (oeste), denunció este miércoles Amnistía Internacional (AI).
En un informe presentado durante una rueda de prensa en Nairobi, AI expone «asesinatos, traslados forzosos, encarcelamientos, torturas, violaciones, esclavitud sexual, violencia sexual, exterminio y persecución» cometidos por las FAR entre principios de 2024 y octubre de 2025, mientras combatían al Ejército sudanés.
«Nuestro informe describe un plan para dañar, matar y desplazar a la población. Es una guerra contra los civiles (…). Nuestro informe describe un plan de atrocidades que se repetirán», declaró la secretaria general de AI, Agnès Callamard, en el evento.
Además, Callamard afirmó que los actos documentados «podrían ser relevantes para el crimen de genocidio».
Los niños fueron «atacados deliberadamente», según el informe, basado en entrevistas a 247 personas y el análisis de vídeos e imágenes satelitales.
Términos como «falangay», que sugiere esclavitud o servidumbre, eran usados habitualmente por combatientes de las FAR en sus ataques contra civiles de etnia no árabe.
Bajo el pseudónimo de Tasneem, una niña de la etnia zaghawa de 13 años contó a AI su secuestro por las FAR a principios de abril de 2025 mientras pastoreaba con su padre, asesinado por los paramilitares delante de ella.
«(La primera vez que me violaron) fueron tres personas. Me vendaron los ojos. Me sujetaron. Me dijeron: ‘Esto te está pasando porque tus muchachos lucharon contra nosotros», detalló la menor.
«Brutal asedio»
Según el informe, las FAR mantuvieron «un brutal asedio» a El Fasher entre mayo de 2024 y octubre de 2025, cuando restringieron la entrada de alimentos y suministros humanitarios, y bombardearon la urbe casi a diario, lo que provocó una hambruna.
Cuando lanzaron su ofensiva final, miles de civiles fueron ejecutados, torturados o detenidos, incluidos niños, cuyos cuerpos eran arrojados a arcenes, relataron 70 supervivientes a Amnistía.
Otras 18 personas entrevistadas por AI relataron cómo las FAR asesinaron a decenas de personas en el Hospital Materno-Infantil Saudí.
El informe también identifica a altos cargos de las FAR responsables de los «crímenes más atroces», en vídeos grabados por sus miembros y compartidos en redes sociales, como el comandante Al Fateh Abdullah Idris ‘Abu Lulu’, el general de división Gedo Hamdan Ahmed Mohamed ‘Abu Shouk’ o el teniente coronel Abbas Khater Bakhit.
Críticas a la comunidad internacional
Callamard lamentó la llegada a Sudán de armas fabricadas en China, Rusia, Turquía, Francia, Estados Unidos o Emiratos Árabes Unidos (EAU) -país acusado por ONG de ser uno de los principales apoyos de las FAR, aunque EAU lo niega-, en una «violación» del embargo de armas en Darfur del Consejo de Seguridad de la ONU.
También criticó los recortes en la financiación humanitaria, que agravaron una crisis «catastrófica».
AI recomendó un alto el fuego «inmediato» en Sudán; el despliegue de una fuerza internacional e independiente para proteger a la población; que la comunidad internacional apoye mecanismos de rendición de cuentas; o que el Consejo de Seguridad extienda el embargo de armas a todo el país.
Desde abril de 2023, Sudán sufre una guerra entre el Ejército y las FAR que ha provocado unos 400.000 muertos, según estimaciones de EE.UU.
También ha abocado a más de 21,2 millones de personas a la hambruna y ha obligado a otras 14 millones a abandonar sus hogares, convirtiendo al país en escenario de la peor crisis de desplazamiento y hambre del mundo, según la ONU.
