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“Velan” imágenes de Cristos antiguos en pueblo del oeste de México

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Guadalajara (México), 16 abr (EFE).- Imágenes de Cristos con cuatro siglos de antigüedad fueron “veladas” la madrugada de este sábado en el poblado de San Miguel Hidalgo (oeste de México) por decenas de familias que ven en esta tradición una forma de fortalecer su fe y venerar la muerte de Jesucristo.

Personas rezan durante la tradición del Tendido de Cristo, durante las celebraciones de semana santa la madrugada de este sábado, en la localidad de San Martín de Hidalgo, estado de Jalisco (México). EFE/ Francisco Guasco

La noche del Viernes Santo en San Martín de Hidalgo, en el estado de Jalisco, se convierte en una celebración en la que se conjugan la festividad y la devoción católica.

Vista general durante la tradición del Tendido de Cristo, en el marco de las celebraciones de semana santa la madrugada de este sábado, en la localidad de San Martín de Hidalgo, estado de Jalisco (México). EFE/ Francisco Guasco

Creyentes y turistas se arremolinan en torno a los llamados “Tendidos de cristo”, altares cuyo atractivo son 57 imágenes de Jesucristo que son consideradas una reliquia y patrimonio artístico y que fueron heredadas de generación en generación.

Las familias invitan a sus seres queridos a la “velación”, una jornada que inicia el Viernes Santo a las 3 de la tarde, hora en la que, según la Biblia, Jesús murió en la cruz, hasta las 5 de la mañana del sábado siguiente en la que los invitados oran, cantan alabanzas, dan gracias por los milagros recibidos y comparten la comida.

TRADICIÓN FAMILIAR

Alfredo Guerrero, quien desde hace 70 años dedica la Semana Santa a preparar el “tendido”, contó a Efe que empezó ayudando a uno de sus tíos, quien heredó en 1951 la imagen del llamado Cristo del Mezquite, una escultura hecha de madera de árbol de mezquite que data de 1747 y que tiene una arraigada leyenda religiosa detrás.

Al fallecer su familiar, Guerrero se convirtió en “el varón” de la imagen, es decir, el responsable de cuidarla, colocarle el nuevo “cendal” o taparrabo, organizar que el “tendido” tenga todos los elementos necesarios, invitar a los amigos y familiares, dirigir los rezos y alabanzas y que haya comida para los invitados y curiosos.

“Hacemos oración, rezamos, cantamos a veces y esa es la devoción que nos une a todos. Estamos recordando la pasión de Cristo, recordar cómo fue su martirio, cómo murió y con los demás Cristos es igual”, señaló.

El cronista del pueblo, Sergio Zepeda Navarro, explicó a Efe que la velación es la manera simbólica que tienen las familias para esperar el momento que Jesús resucite.

“Es una manifestación de fe de las familias ante este acontecimiento tan importante dentro de las enseñanzas de la iglesia católica, en el sentido de poder tener la presencia del cuerpo de Jesús y particularmente de cuidar y conservar (las imágenes) mientras esperan este momento que esperan que es la resurrección del señor”, señaló.

TURISMO RELIGIOSO

Las calles de San Martín de Hidalgo se volvieron a colmar de turistas que quieren conocer de cerca la tradición de los “tendidos de Cristo”, que refleja un sincretismo entre las creencias de la religión católica y las costumbres de las comunidades indígenas que habitaban esta localidad cuatro siglos atrás.

Las 57 casas que resguardan las imágenes de los Cristos se inundan de aromas de copal, romero y velas quemadas. Desde la tarde del viernes las familias organizan y elaboran los tendidos en la parte más visible de sus casas.

En la parte más visible, las familias montan los “tendidos” con diversos elementos naturales y religiosos, cuyo significado evoca aspectos de la pasión y muerte de Jesús y fueron utilizados para evangelizar a los indígenas, dijo Zepeda Navarro.

Detalló que los tendidos tienen en la cabecera ramas de árbol de encino y sauce que representan el Huerto de los olivos donde Jesús se retiró a orar; clavos de olor como los que le fueron puestos en manos y pies para subirlo a la cruz, además de palomas que simbolizan el Espíritu Santo y cuyo sonido emula el llanto de la virgen María.

Los Cristos son puestos en un “petate” o alfombra de palma en la que los indígenas solían realizar la mortaja antes de un entierro. Alrededor colocan hojas de laurel y una docena de velas que representan a los apóstoles y que son prendidas durante el “velatorio”.

Al centro están las esculturas realizadas de diversos tamaños y materiales como hoja de caña o de maíz, de cerámica, de madera de encino, de pino y mezquite que han sido bautizadas según la historia o leyenda de su origen.

Marcela Guerrero es una de las mujeres que resguarda al llamado “Cristo de los coyotes” que llegó a su familia hace siete generaciones. Aseguró que el origen de la imagen tiene dos versiones en la familia, pero la más contada es que unos hombres se la dejaron a la bisabuela con la promesa de volver después por la paga.

Los hombres no volvieron y se cree que eran católicos que huían de los militares durante la Guerra Cristera —que estaban contra la decisión del Gobierno de prohibir la participación del clero en la política— y que fueron asesinados en alguno de los cerros cercanos.

Para la familia resguardar esta imagen tiene un significado religioso pero también de unión familiar.

“Para nosotros es una satisfacción muy grande y un gusto pues es mucho más que una tradición, tener un Cristo es siempre unión familiar, anécdotas y momentos bonitos”, dijo.

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