InicioDeportes1974. La primera gran derrota del ‘Fútbol total’

1974. La primera gran derrota del ‘Fútbol total’

Barcelona, 30 jun (EFE).- La final de la Copa del Mundo de 1974 es la historia de lo que pudo haber sido y no fue, de cómo aquella Holanda, la del ‘fútbol total’, dirigida por Johan Cruyff cayó ante los anfitriones por 2-1, seguramente fruto de su indulgencia.

El delantero holandés Johan Cruyff (d) y el defensa alemán Bertie Vogts (i), durante la final del Mundial de 1974 que enfrentó a las selecciones de Alemania Federal y Holanda en el Estadio Olympia de Múnich. keystone/archivo/EFE

Una edición del Mundial, la primera que fue retransmitida en color para televisión, que será recordada más por la aportación del equipo perdedor a la historia del fútbol que por la del ganador y también por la puesta en escena. Y es que los holandeses tardaron 88 segundos y dieciséis toques para adelantarse en el marcador.

Los 75.200 espectadores que llenaron las gradas del estadio olímpico de Múnich vivieron atónitos cómo la ‘Naranja mecánica’ bailó a los suyos desde el saque inicial, cómo Johan Cruyff incrustado en la defensa, condujo con maestría y después de un par de cambios de ritmo, superó a Berti Vogts, su marcador, y cayó en el área tras una zancadilla de Uli Hoeness.

Aquel sensacional inicio fue el resumen perfecto de lo que aportó Holanda en aquel Mundial. Dirigidos desde la banda por Rinus Michels, nadie sabía cómo frenar los ‘Oranje’ con defensas convertidos en delanteros, delanteros en defensores, continuas llegadas desde la segunda línea, apariciones inesperadas en el área y el virtuosismo de Cruyff presidiéndolo todo.

Tras pasar como primeros de grupo con victorias ante Uruguay (2-0) y Bulgaria (4-1) y un empate ante Suecia, Holanda bordó el fútbol en la segunda fase con una goleada ante Argentina (4-0) y dos victorias incontestables ante la República Democrática Alemana y Brasil, ambas por 2-0.

Allí estaban en la final ante el anfitrión, frente a un equipo construido a base de músculo y método, sin nada dejado a la improvisación y con tres jugadores clave: Un portero de garantías (Sepp Maier), la reinvención del puesto de líbero (Franz Beckenbauer) y un letal cazagoles (Gerd Muller).

Volvamos al segundo 89 de la final. Tras anotar Johan Neeskens el 1-0, los holandeses se sintieron sobrevolando la situación. Dominaban el tiempo y el espacio con las cabalgadas de Cruyff, las llegadas de Neeskens, las prolongaciones de los laterales y el peligro generado en el área por Rep y Rensenbrink.

La ‘Naranja mecánica’ pudo cerrar el partido antes de la media hora, pero a veces la falta de acierto, otras la gran actuación de Maier y en ocasiones un punto de indulgencia en acabar las jugadas, les acabó por condenar.

Los alemanes se encontraron con el empate también de penalti. En una acción en la que Jansen derribó a Holzenbein y Breitner empató (1-1, min.25). La inercia del estadio les llegó a creer en la victoria y Gerd Müller adelantó a los suyos justo antes del descanso al cazar un balón dentro del área y cruzarla ante la mirada de Jan Jongloed.

Con el número ocho en la espalda y sin guantes, Jongloed era el único eslabón débil de la ‘Naranja mecánica’. Con 33 años, las malas lenguas lo sitúan en la portería holandesa por su amistad con Cruyff y por la enemistad del ‘14’ con van Beveren, un portero de clase mundial.

Jongloed, que era mejor con los pies que con las manos, no reaccionó a tiempo en la acción de Müller. Tiempo después se supo que el meta, que defendía los colores del modesto DW Amsterdam y apenas había jugado cuatro minutos con el equipo holandés antes de aquella final, era miope y tuvo que jugar con lentes de contacto. Por eso no supo ver el movimiento del ‘torpedo’ Müller.

Pese a tener toda la segunda parte por delante, Holanda no supo concretar su dominio. Cruyff, como central, como centrocampista o como delantero, condujo las operaciones. Hasta ocho saques de esquina sirvieron los suyos, con paradas milagrosas de Maier, un balón sacado bajo la cal de la portería por Bonhof.

Entre el minuto 25 y el 35 del segundo tiempo, el empate parecía próximo. Con remates cercanos de Cruyff, de Jong y de Rep. La baja de Rensenbrink, sustituido en el descanso por René van de Kerkhof, también fue determinante.

En los últimos diez minutos del partido, Holanda ya no creyó en su suerte. Los alemanes federales no sufrieron más y se llevaron el título.

En Múnich se forjó la primera gran derrota de aquella selección del ‘Fútbol total’, la favorita del público. En Buenos Aires, cuatro años después, se repitió la historia y en 2010, otro concepto futbolístico holandés, tampoco les sirvió para levantar la Copa del Mundo. Entonces fue la gloria para España.

– Ficha técnica:

1. Holanda: Jongbloed; Suurbier, Haan, Rijsbergen (Theo de Jong, min.69), Krol; Jansen, Neeskens, van Hanegem; Rep, Resenbrink (René van de Kerkhof, min. 46), y Cruyff.

2. Alemania Federal: Maier; Vogts, Schwarzenbeck, Beckenbauer; Breitner; Overath, Bonhoff; Hoeness; Grabowksi, Holzenbein y Müller.

Goles: 1-0, m.2: Neeskens, de penalti. 1-1, m.25: Breitner, de penalti. 1-2, m.43: Gerd Müller.

Árbitro: Jack Taylor (ING). Mostró cartulina amarilla a Vogts (m.3), van Hanegem (m.22), Neeskens (m.39) y a Cruyff (m.45).

Incidencias: Asistieron al encuentro 75.200 espectadores en partido disputado en el estadio Olímpico de Múnich correspondiente a la final de la Copa del Mundo de 1974.

Por Francisco Ávila

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