Guatemala.- La violenta erupción del volcán de Fuego, hace más de una semana, que deja ya 110 muertos, mantiene en alerta máxima a Guatemala porque el coloso se resiste a volver a la calma y las brigadas de rescate reanudan la búsqueda de más víctimas.

Entraron  en la zona cero sobrevivientes acompañados de cuerpos de socorro, expertos internacional y el Ejército, en busca de sus familiares desaparecidos.

El presidente de Guatemala, Jimmy Morales, también anunció que se pidió el acompañamiento de la OEA para “transparentar” la ayuda internacional que se está recibiendo de la comunidad internacional para los 1.7 millones de afectados.

Además, para que analice si hubo alguna negligencia de autoridades en la evacuación de los habitantes de las zonas afectadas por la actividad volcánica.

El coloso, situado a 50 kilómetros al oeste de la capital, entre los límites de los departamentos de Chimaltenango, Sacatepéquez y Escuintla, amaneció este domingo 10 de junio  con hasta nueve explosiones por hora.

El Gobierno anunció que con el apoyo municipal y de la Iglesia Católica construirán un gran albergue en un terreno del departamento sureño de Escuintla para acoger a más de 650 damnificados por la erupción.

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