Púrpuras, negros y naranjas son los colores con los que puedes decorar, ambientar y cocinar en tu hogar en estas fechas tan terrorÌficas.

Halloween es la fiesta del terror,  de la diversión con lo más tétrico, pero también nos invita a reírnos de nuestros miedos y a hacer de ellos nuestros compañeros de viaje durante estos días.

Manteles, platos desechables, velas, pequeños adornos hacen de la casa un lugar con ambiente terrorífico, pero con tonos alegres que mitigan el efecto del negro con el que combinan a la perfección.

El púrpura es otro de los tonos estrellas que nos puede llegar a solucionar una atmósfera divertida. Cojines y telas para el suelo lograrán hacer del salón un lugar ideal para ver una de nuestras pelÌculas favoritas con una buena bolsa repleta de palomitas.

La mejor forma de ‘embrujar’ cada uno de los rincones de nuestro hogar es apoyándonos en los colores para lograrlo. Hay toda una gama de tonos para que reinen esa noche y que cubrirá de magia nuestras butacas, sofás o hasta los cabeceros de nuestras camas. Se aproximan a tonos oscuros y espirituales como el negro, el violeta o el púrpura, sin olvidar los más brillantes y menos sombríos. También tienen cabida el naranja, símbolo del otoño o el amarillo, signo de festividad.

Seducen también el encanto de pequeños detalles, como lámparas de sobremesa en tonos ceniza, espejos con siluetas o enormes relojes, o detalles de portavelas para conseguir una atmósfera más tenue que proyecte una luz tenebrosa.

Las calaveras son unas de las imágenes tradicionales de estas fechas. Vinculadas a cementerios y zombis, las podemos encontrar ahora en el plato gracias a moldes divertidos con los que decorar mañanas de desayunos, almuerzos o cenas.

El molde está fabricado con goma de silicona y resulta muy fácil de manejar para que, incluso el cocinero más inexperto, consiga brillantes resultados.

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