Veinticinco años del Europeo que convirtió a España en una potencia

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BALONMANO SELECCIÓN

Sevilla, 2 jun (EFE).- Se cumplen veinticinco años de la segunda edición del Campeonato de Europa de Balonmano, que tuvo como sede España y en el que la selección nacional se colgó la plata tras perder ante Rusia (23-22) la final que se disputó en Sevilla un 2 de junio de 1996, una decepción por no lograr el oro pero que a la postre fue el inicio de un caminar plagado de éxitos.

Esa selección, entrenada por Juan de Dios Román, fallecido el pasado noviembre, tenía en su elenco de jugadores a hombres como Talant Dujshebaev, nacido en la entonces república soviética de Kirguistán y nacionalizado español, o Juancho Pérez, quienes, junto al periodista Luismi López, han recordado para Efe esa efemérides.

Hasta aquel 1996, como reseña Luis Miguel ‘Luismi’ López, histórica voz del balonmano de este país durante casi treinta años, España había sido “la selección de los quintos puestos”, pues nunca superaba esa posición y no alcanzaba “éxitos notables”.

“Traer aquel campeonato a España impulsó el balonmano nacional a nivel global”, incide López, al tiempo que asevera que su organización “facilitaba la clasificación para los Juegos Olímpicos de Atlanta”, disputados dos meses después.

Dujshebaev, que se había nacionalizado español un año antes del torneo, en el que sería elegido mejor jugador, rememora la medalla con “emoción” y “felicidad”, sobre todo porque le permitió aprender “que en el deporte lo importante no es solo ganar”.

“En Rusia solo valía el primer puesto. Yo he sido el capitán de Rusia que levantó el campeonato del mundo y luego al año siguiente quedé undécimo con España, y en ningún momento me arrepentí de nacionalizarme”, subraya.

 Para Juancho Pérez aquel torneo fue directamente “tocar el cielo”, aunque lo sintiera como “un fracaso” en aquel instante. “Ese año teníamos algo especial en el equipo. Sabíamos que iba a ser nuestro campeonato y el público de Ciudad Real y Sevilla estuvo súper volcado con nosotros”, resalta.

España partía aquel torneo con figuras de la talla de Enric Masip, Mateo Garralda, Rafael Guijosa o Alberto Urdiales, además de una serie de jugadores nuevos incorporados por Juan de Dios Román, como José Javier Hombrados, Demetrio Lozano o el propio Juancho Pérez, que le daban un nuevo impulso.

Sin embargo, como esgrime Luismi López, fue Talant Dujshebaev el jugador que hizo que España “pasase de ser la selección de los quintos puestos a luchar por las medallas”.

A ese respecto, Dujshebaev explica que algunos de los compañeros recelaban de su presencia en el equipo: “Cuando llegué a la selección, algunos jugadores no me aceptaron. Es normal. Si yo le quito el puesto a un jugador nativo pues comprendo ese malestar. Con el paso del tiempo me sentí fenomenal con los compañeros”.

España debutó en la competición en el Palacio de los Deportes de San Pablo de Sevilla frente a Suecia, a la que derrotó en un apretado partido por 24-23.

“Suecia siempre nos ganaba. Salió Jordi Núñez de portero en sustitución de Jaume Fort, que estaba espléndido, y paró cinco de seis penaltis. Fue el primer pasito en aquel torneo”, se acuerda el excentral de la selección.

Posteriormente, España derrotó con solvencia a las selecciones de Dinamarca, República Checa y Rumanía, para acabar la fase de grupos con en una derrota sin trascendencia ante Francia.

LA SEMIFINAL

No obstante, los tres, tanto los dos jugadores como el periodista, coinciden en que el momento clave del Europeo fue la semifinal contra la extinta Yugoslavia.

“Era una selección plagada de estrellas, aunque ya no era la mejor Yugoslavia (el país original se había desintegrado en 1991), tenían un equipazo. Hicimos el mejor partido de la historia de la selección hasta entonces”, abunda Dujshebaev.

Para Luis Miguel López “aquel partido contra Yugoslavia en Ciudad Real fue memorable. El pabellón Puerta de Santa María estaba abarrotado. Se pusieron gradas supletorias. Hacía un calor tremendo, con 45 grados dentro del recinto”, mientras que para Juancho Pérez fue una demostración del “gran equipo” que eran.

De aquel choque, cuya victoria garantizaba la clasificación olímpica y que los yugoslavos habían calentado en la previa, quedó cómo el español Alberto Urdiales le espetó a Veselin Vujovic, estrella balcánica, “Vujo, ¿qué quieres que te traiga de Atlanta?”, como dice Dujshebaev, que acabó en el hospital tras el partido totalmente acalambrado por la tensión.

LA FINAL

La final se disputó contra Rusia y se resolvió de manera dramática por un 22-23 favorable a los rusos.

Con dos abajo a falta de quince segundos, Mateo Garralda anotó para poner a España a un solo tanto. Posteriormente, en la salida al ataque de los rivales, los españoles consiguieron robar el balón, que acabó en un tiro a la desesperada de Raúl González prácticamente sobre la bocina, que repelió el portero Andréi Lavrov.

Sobre aquella jugada, Talant Dujshebaev, que siempre se jugaba los balones decisivos, comenta: “Raúl tomó la decisión de tirar. Falló y no pasa nada. No se lo achaqué bajo ningún concepto. Raúl es mi hermano”.

A pesar de la amargura del momento, aquella plata le abrió a España las puertas de la gloria. Desde entonces lleva cosechadas quince medallas entre Campeonatos de Europa, del Mundo y Juegos Olímpicos, incluidos dos oros continentales y otros tantos mundiales.

Pero todo tuvo su inicio en aquel grupo que entrenaba el añorado Juan de Dios Román, “el cocinero de aquello”, como dice su paisano extremeño Juancho Pérez; mientras que para Dujshebaev es, directamente, “una de las personas que más ha influido” en su vida.

Juan Manuel Sánchez Tena

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