Valentín López | OPTOMETRISTA, MESERO Y JARDINERO

Ejercía en México su profesión de atención de la salud visual, pero como todo inmigrante tuvo que abandonar su país en busca de mejores días.

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Williams Viera | [email protected]

Antes de la pandemia del coronavirus nadie los consideraba trabajadores esenciales, a pesar que iban y venían con los platos, con los cubiertos, con las bebidas o con el pan, pero ellos o ellas, se ven siempre pulcros, impecables, sin desatino en una profesión cuyo ejercicio es una sabiduría.

Valentín López, de 52 años de edad y oriundo de Jalisco, México, quien lleva muchos años en el oficio, tiene una frase de motivación: “Somos los encargados de procesar los pedidos de los clientes, así uno trabaje en un restaurante buffet”.

ESTAR ATENTOS
El mesero, regularmente, está pendiente que los alimentos sean preparados de manera adecuada y oportuna y se encarga de servir dichos pedidos en las mesas que tengan asignadas y, de observar a sus comensales para ver sus reacciones y verificar si requieren algo adicional.

“Debemos estar atentos a que el cliente esté satisfecho con el servicio que se les presta. Se aplica, así no lo digamos, cliente satisfecho, regresa”, dijo López, quien trabaja en un local de ‘Golden Corral Buffet & Grill’ en Winston-Salem, Carolina del Norte.

Y junto a él laboran 26 meseros, divididos en dos turnos, que son originarios de Puerto Rico, México, Polonia, Corea del Sur y Filipinas.“En la ‘meseriada’, palabra restaurantera, el idioma es el mismo aunque en ocasiones tenemos términos muy específicos”, indicó López, quien está casado con Flora Magadal.

OTRA PROFESIÓN
Valentín, era optometrista en México. “Ejercía mi profesión de atención primaria de la salud visual, pero por esas cosas de la vida o del destino, me convertí en inmigrante”.

Agregó que se convirtió en mesero porque tiene 4 hijos (que están en México) y una esposa, por lo que es importante sobrevivir en este país. Una de sus hijas está estudiando medicina.

“Sin duda que tengo que agradecerle a este trabajo que he podido hacer mi aporte para que ellos se educaran”, indicó.

López manifestó que el trabajo de mesero solo lo realiza los fines de semana, ya que los otros días hace trabajos de jardinería, junto a Jonathan Murillo, con quien logró organizar una pequeña empresa.

CLIENTES ESPECIALES
“Nuestro salario (restaurante) depende de las propinas. En una ocasión atendí a una familia integrada por personas adultas y mi sorpresa fue que al final me dieron 250 dólares. No lo podía creer. Casi lloro”, dijo.

Pero él tiene clientes ‘especiales’ que lo buscan para ser atendidos. “Recuerdo, por ejemplo, a Mark, Tom y Wendy. Ellos tienen una empresa de construcción y un restaurante que está al lado de este en el que trabajo. Hablábamos de la familia, de cuando se van de viaje y de otros temas”
Agregó que son los clientes hispanos los que más propina dan. “Ellos entienden que nuestro salario es el dinero que recogemos de la mesa cuando el cliente se va”, finalizó.

CIFRAS
• De acuerdo a la Ley Federal, en EE.UU. el pago mínimo de un mesero es $2.13 por hora.
• El salario mínimo en Carolina del Norte es de $7.25 por hora.
• 4 de los 5 peores empleos están relacionados a la industria de los restaurantes, según la revista Forbes.