Un tríptico sobre la agonía del mundo en el París de Niemeyer

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FRANCIA CULTURA –

París, 8 oct (EFE).- Un artista francés consagrado, Maurice Renoma, y otro cubano exiliado en España que pasó inadvertido durante años, Jorge Carracedo. Las sinuosas formas y el hormigón del arquitecto Óscar Niemeyer de telón de fondo. Así es “Cosmogonie”, la ecléctica y angustiante exposición que se inaugura hoy en París.

Su título (“Cosmogonía”, en español) es un aperitivo de lo mostrado entre las cuatro paredes de la planta baja de la sede del Partido Comunista de Francia, emblemática obra de Niemeyer en la capital gala.

Se habla de un relato mítico, más que del origen del mundo, de su inexorable destrucción. Fotografía, pintura y escultura dialogan, se entremezclan. Las fotos de Renoma sirven como base para los agonizantes cuadros de Carracedo.

En este recorrido sobresalen dos alegorías. El astronauta que encarna un imprevisible viaje por la naturaleza -alter ego de Carracedo- y el pescado de plástico llamado Cristóbal, profético aviso de la inminente desaparición de esta especie. Este último es autoría de Renoma.

Todo ello bajo la influencia de las curvas de la sala, diseñadas por Niemeyer, y que recuerdan a las olas de un mar, en este caso en estado terminal.

Renoma es un celebrado fotógrafo y creador de una marca que vistió a celebridades como Serge Gainsbourg o Salvador Dalí. Tiene casi 81 años, 30 menos que Carracedo.

El cubano, formado en la escuela de Bellas Artes de San Alejandro, hizo las maletas en el 2000 para dejar La Habana rumbo a España, donde llegó a trabajar como camarero en los peores años de la crisis. Su obra artística permaneció en el anonimato hasta hace pocos años.

¿Cómo es posible la relación entre los dos artistas, de recorridos y edades tan dispares?

La culpa fue de Rosmy Porter, un cubano afincado en París hace 20 años y comisario de la exposición. Él fue quien los puso en contacto.

“Presentamos su encuentro a través de 24 piezas (fotos de Renoma intervenidas por Carracedo), pero además agregamos obras originales de ambos para que los que visiten el espacio entiendan mejor cómo se llegó a la fusión”, explicó a EFE Porter.

Carracedo desgrana cómo se inició el diálogo con el artista francés. “Gracias a Porter surgió esta colaboración. Vi la obra de Renoma, me pareció muy sugerente, con mucho filón de contenido, en temas que nos tocan hoy en día”, dijo. Esos temas son la sostenibilidad, la agresión humana al medio ambiente.

“Renoma me dio carta blanca (para intervenir en las fotos). Al principio respeté mucho los códigos, pero después comencé a desfigurar más”, señaló el cubano, actualmente afincado en Madrid después de varios años en La Coruña. Una de las 24 obras más impresionantes de esta colaboración es un díptico basado en la instantánea “La Baignese” (La nadadora).

“Vi la sugerencia de ponerlas dentro de un paisaje (entre lo vegetal y lo acuático) y me gustó muchísimo. Poco a poco fue fluyendo y coexistimos pacíficamente”, sostuvo.

Las 70 piezas de “Cosmogonie” se distribuyen en las paredes de hormigón visto de la construcción diseñada por el brasileño Niemeyer. “Este espacio de 1.200 metros cuadrados es único en París. Representa la fusión de una ciudad vieja como París con esta obra que es una joya de la arquitectura moderna”, apuntó el comisario Porter.

Carracedo va más lejos. “Este edificio es el puente entre Europa y América Latina. De una idea tan europea, tan fría como la Bauhaus o Le Corbusier, Niemeyer fue capaz de colocar la calidez”, concluyó.

Antonio Torres del Cerro

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