Un pueblo de Nueva York le planta cara a los “contaminantes eternos”

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AGUA

Nueva York, 20 may (EFE News).- Los perfluorados, llamados “contaminantes eternos”, utilizados en el teflón o en repelentes de líquidos, han llegado a las aguas que beben millones de estadounidenses. Un pequeño pueblo del Nueva York rural ganó esta semana una batalla a las empresas que han vertido estos químicos, vinculados al cáncer y enfermedades del crecimiento en niños.

El lunes, una corte de apelaciones dictaminó que los habitantes de Hoosick Falls, una localidad de no más de 4.000 habitantes, podrán continuar con su demanda contra las empresas Saint-Gobain y Honeywell por haber contaminado su agua potable y sus pozos.

La sentencia mantiene viva la demanda de daño a la salud contra estos fabricantes de plásticos perfluorados o PFAS y abre la posibilidad a que deban costear el seguimiento médico constante de los demandantes.

“Esto es especialmente importante para los niños, ya que podríamos ver cómo estos vertidos afectan a su crecimiento y su salud”, explica en entrevista con Efe Loreen Hacket, residente de Hoosick Falls.

Casi un tercio de los estadounidenses experimentan algún tipo de contaminación de su agua por PFAS, una serie de compuestos químicos que tardan años en degradarse y que han sido vinculados a ciertos tipos de cáncer y problemas hormonales.

“Cada vez hay más estudios que vinculan los PFAS a un amplio abanico de problemas de salud. Aún así, empresas como Saint-Gobain siguen contaminando el agua para consumo humano para miles de personas y ahora intentan evadir responsabilidades”, señaló en un comunicado Eve Gartner, abogado de la organización no gubernamental Earthjustice.

“La decisión (del lunes) es de procedimiento y permite a los demandantes mantener su demanda para control médico y daños. No es una decisión sobre los méritos de la demanda. Vamos a continuar defendiéndonos en los tribunales”, aseguró a Efe Dina Pokedoff, portavoz de Saint-Gobain.

En 2016, después de que residentes del propio pueblo descubrieran niveles de PFAS que excedían más de diez veces los máximos recomendados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA), el estado de Nueva York, uno de los más estrictos en regulación medioambiental, obligó a Saint-Gobain a instalar un sistema de filtración en el agua para los compuestos más nocivos.

No obstante, residentes como Hacket exigen investigar más sobre la extensión de la contaminación, el impacto en la salud que han tenido años de exposición y compensaciones económicas por los daños ocasionados.

“Se debe mandar el mensaje de que todos aquellos que contaminen a la población deberán responder ante la justicia. Tienen que pagar por lo que han hecho”, asevera Hacket.

“Nosotros somos, en parte, afortunados, pero hay comunidades en todo el país afectadas, pero la gente está comenzando a tomar conciencia y a alzarse. Estas empresas ahora se acogen al secreto industrial para no decirnos los químicos que vierten”, añade.

Pese a que los efectos en la salud no son conocidos en profundidad, la agencia federal para las sustancias tóxicas y enfermedades (ATSDR) considera probados efectos perjudiciales para algunos compuestos PFAS en grandes concentraciones en el hígado, tiroides, páncreas y en el control hormonal.

Según un estudio del Environmental Working Group, 110 millones de estadounidenses podrían estar expuestos a agua corriente contaminadas por PFAS, aunque la producción de aquellos más nocivos se ha reducido en los últimos dos años.

Estos compuestos son utilizados en todo tipo de aplicaciones industriales y productos, desde el teflón de las sartenes hasta los tejidos aislantes o las espumas de extinción de incendios, fabricados por multinacionales como 3M, Dupont, Chemours, Daikin o Solvay.

Algunas de estas empresas han comenzado a eliminar algunos tipos de PFAS de sus productos, pero otros siguen produciéndose y en algunos casos filtrándose a acuíferos y ríos. Lugares como las bases militares o aeropuertos, donde se utilizan en productos de extinción de incendios, o las localidades con plantas químicas han registrado contaminación por algún tipo de PFAS.