Un defensor de DD.HH. no es un opositor político, dice activista salvadoreña

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EL SALVADOR D.HUMANOS

San Salvador, 29 nov (EFE).- Un defensor o defensora de derechos humanos “no es un opositor político”, puesto que su función es el “señalamiento constante” y “reclamar responsabilidades”, manifestó en una entrevista con Efe Celia Medrano, especialista salvadoreña que fue candidata a la Secretaría Ejecutiva de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

“Un defensor, una defensora de derechos humanos no necesariamente es opositor político”, dijo Medrano y apuntó que los que “son responsables y que tienen deberes en materia de garantía de derechos humanos tienen que entender que la defensa de derechos pasa por el señalamiento constante de dónde están los vacíos y los errores para poder garantizarle a la población en goce pleno de derechos”.

Puntualizó que los derechos humanos “no están en la agenda de los grupos de poder que controlan las decisiones en Casa Presidencial (salvadoreña), los derechos humanos son un obstáculo y han sido tratados en el discurso oficial como equivalentes a opositores políticos”.

Por otra parte, la también periodista e investigadora enfatizó que la situación para las mujeres defensores de derechos humanos en El Salvador es “peor” en la actualidad por la forma “acelerada” en la que el país “avanza en procesos autoritarios”.

“Los defensores y defensoras siempre van a estar en la primera lista de los grupos golpeados cuando va avanzando una tendencia autoritaria en el continente y en el mundo entero”, acotó.

También subrayó que las mujeres defensoras sufren “una doble o triple discriminación”.

“DOBLE O TRIPLE DISCRIMINACIÓN”

Medrano, quien también fue directora regional de programas de la organización no gubernamental Cristosal, indicó que una mujer que defiende derechos humanos “es atacada por ser defensora de derechos humanos y por ser mujer”.

“En el caso de mujeres defensoras de derechos humanos, incluyendo en ellas a mujeres periodistas y a periodistas mujeres feministas, hay una doble y triple discriminación, etiquetación y riesgo de sufrir algún tipo de agresión y violencia”, expresó.

Afirmó que “tenemos un Estado que no solo no garantiza el derechos de las mujeres a vivir en una vida libre de violencia, sino que ataca a las mujeres que denuncian que haya niñas violadas todos los días, que tengamos los niveles más altos de embarazo adolescente en América Latina o que tengamos los niveles más altos de feminicidios en el continente”.

“No solo no se corrige la situación de vulneración a la que la población está sometida, sino que se ataca, se persigue, se estigmatiza y se golpea a los mujeres que desde sus diferentes ámbitos denuncian estos hechos y generan propuestas para que sean corregidos”, subrayó.

“SITUACIÓN PEOR” PARA DEFENSORAS

La especialista en derechos humanos dijo que la situación de los defensores en la actualidad en el país centroamericano es “peor” en comparación con gestiones presidenciales anteriores.

“Yo no dudo que hay una situación peor en comparación a gestiones gubernamentales anteriores con la actual en materia de vulneración y riesgo a la labor de mujeres defensoras de derechos humanos”, acotó.

Explicó que “hay una marcada diferencia en gestiones anteriores, ya que el riesgo y la vulneración en su mayoría de ocasiones ha estado sobre la base de que el Estado no ha protegido a mujeres defensoras frente a actores no estatales que las han agredido o que representan amenazas para ellas”.

La diferencia “marcada” ahora, continuó, “es de que esa amenaza viene desde el mismo Estado y viene escalada desde su principal liderazgo que sería la Presidencia”.

CONTEXTO “AUTORITARIO”

La activista indicó que existe un retroceso “claro” en materia de derechos humanos en El Salvador “en desconocimiento de la importancia de seguir la ruta que habían dejado los Acuerdos de Paz (1992) firmados después del conflicto armado”.

“Hemos llegado a un punto en que hemos sido orillados a volver a pelear por lo que creíamos ya estaba ganado, que nunca se nos iba a quitar porque ya había sido algo ganado y es un punto muy difícil en un contexto internacional de retrocesos de la institucionalidad democrática”, reflexionó.

Aseguró que “El Salvador estará pasando a la historia como una de las etapas de mayor autoritarismo y perfil autocrítico de Gobierno que ha superado perfiles similares en muy corto tiempo” e indicó que “la característica principal de El Salvador es que ha metido el acelerador a avances de procesos autoritarios de manera muy rápida”.

Señaló, como ejemplo, que lo que “ha logrado Daniel Ortega en 20 años de autoritarismo, El Salvador lo está logrando en dos años y medio”.

“Son retrocesos democráticos en donde El Salvador está escalando los primero lugares a un paso acelerado”, subrayó.

MEDIDAS DE SEGURIDAD Y LLAMADOS AL APOYO

Para Medrano es importante que los defensores de derechos humanos “apliquen sus propias medidas de seguridad” y señaló que es “urgente que existan mecanismos, protocolos y procesos de autoprotección y fortalecerse las capacidades de tener resiliencia frente a amenazas”.

Demandó a la comunidad internacional “mayor dureza frente a lo que está pasando”, porque lo que “está ocurriendo en El Salvador en la medida que la comunidad internacional lo tolere o sea tibia, está admitiendo que se expanda aún más”.

“Nuestra herramienta principal es resistir, prepararnos para que el escenario aún pudiera ser peor y demandar a la comunidad internacional mayor rigurosidad y mayor fortaleza en aquellas organizaciones y personas que resisten”, concluyó.

Sara Acosta

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