‘Trabajando en la boca del lobo’

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Los profesionales de la odontología son los más expuestos por la pandemia del Covid-19 como expresó Andrés V. Salazar, especialista en ortodoncia.

Por Williams Viera | [email protected]

Mentras los médicos, las enfermeras y el resto de profesionales sanitarios se han convertido en héroes para la sociedad actual al enfrentar la pandemia, los odontólogos que hacen parte de una de las ciencias de la salud y que se encargan de la cavidad oral son los más expuestos a contagiarse con el coronavirus.

Así lo expresan los odontólogos o dentistas que prestan sus servicios en diferentes clínicas ubicadas en las Carolinas, Norte y Sur, y en Jacksonville, Florida; pero esa manifestación se escucha en las 7.000 lenguas que se hablan en los 48 países de Asia, en los 54 de África, en los 14 de Oceanía, en los 50 de Europa y en los 35 de América.

“Debido a la actual situación los que integramos lo que se denomina el grupo especial de la medicina debemos usar un kit de bioseguridad contra el Covid-19 porque nuestra profesión está relacionada con el cuidado del aparato estomatognático que está constituido por los labios, la lengua, los dientes, el periodonto, el paladar, la mucosa oral, el piso de la boca, las glándulas salivales, las amígdalas y la orofaringe”, dijo Andrés V. Salazar, odontólogo que tiene, además, una especialización en Ortodoncia que consiste en las correcciones de las malformaciones y defectos de la dentadura.

La esencia de lo manifestado es que los especialistas de la odontología, por decirlo así, tienen a su cargo el conjunto de órganos y tejidos que permiten las funciones fisiológicas de comer, hablar, pronunciar, masticar, deglutir y sonreír incluyendo todas las expresiones faciales de respirar, besar o succionar.

Para ese colectivo, desde que se inicio la pandemia que fue declarada el pasado 11 de marzo de 2020 por la Organización Mundial de la Salud (OMS, sigla por su nombre en inglés), la situación no ha sido fácil ni tampoco para los pacientes que tenían tratamientos de diversa índole y que han sido suspendidos debido a la orden de quedarse en casa con lo que se ha buscado evitar la expansión del contagio del coronavirus.

Deben usar
Los odontólogos consultados explicaron que debido a lo que afecta al mundo, deben usar un tipo de atuendo semejante al que se estila en las cirugías. Esto es, cofia en la cabeza, doble máscara quirúrgica o N95, antiparras o gafas y esas máscaras tipo ‘soldador’ que debe utilizar todo profesional de la salud en contacto con potenciales infectados con el Covid-19. Además, botas de friselina que es una tela no tejida de polipropileno producida por la extrusión de filamentos continuos de resina de polipropileno, la tradicional chaqueta, overol que repele toda clase de líquidos y con ello facilita su limpieza con lo que le da pulcritud e higiene y dos camisolines: uno para el profesional dental y otro para el paciente.

En este punto y aparte debemos hacer precisión con respecto al camisolín que es una pieza de tela planchada, con cuello y sin espalda que se pone sobre la camiseta, delante del pecho para evitar sangre en la ropa del odontólogo.

Los elementos descritos, excepto los barbijos N95, son desechables y deben cambiarse cada vez que se atienda un paciente diferente. Los aparatos y toda superficie que no se pueda esterilizar deben vestir fundas que tienen que recambiarse entre turnos, para lo cual se precisa un asistente. A esto se le llama “trabajar a cuatro manos”, de acuerdo con los especialistas.

“Lo que nos toca vivir es desafiante desde tiempo inmemorial. Los que estamos en esta profesión trabajamos en la boca del lobo por estar menos de un metro de distancia que se debe mantener con las personas. Además, lo hacemos en la boca, en contacto con la saliva y otras mucosas. Si un paciente tiene coronavirus y nos tose, el peligro es mucho mayor”, dijo el especialista Andrés V. Salazar.

El futuro inmediato de los odontólogos es incierto. Previo a la pandemia, los profesionales dentales atendían 12 pacientes por día, pero ahora, por los tiempos del ventilado y desinfección del consultorio entre turnos, no podrán ver a más de 5.

El retrovisor
Una de las cosas que el mundo actual olvidó es que en 1981 se registraron los cinco primeros casos, dos de ellos mortales, de un cuadro sintomático desconocido hasta ese momento. Esa información y el posterior aumento de situaciones similares se le llamó la pandemia del Sida que es consecuencia de la difusión del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) alrededor del mundo.

En tal sentido, José Domínguez, retirado y quien ejerció la odontología por más de 40 años, precisó sobre los riesgos de su profesión:
“Nuestra primera pandemia fue el VIH. En su momento me decían que estaba loco por atender enfermos infectados, pero todo paciente es de riesgo porque esta profesión lo es: estamos a centímetros de la boca y de la nariz de una persona y ella, sin decirlo, exige nuestra atención”, dijo Domínguez.

Tenga en cuenta
Por estos días, en los consultorios dentales la atención prioritaria es de urgencia. Es decir, atención para un dolor de muela básica o si presenta otro tipo de molestias, pero el resto de inconvenientes pueden esperar hasta que se normalicen las diferentes actividades.

La anécdota del alicate
En las Carolinas, Norte y Sur, y en otras áreas del mundo, según difusión en las redes sociales, debido al encierro ordenado, un sinnúmero de personas han repetido, quizás sin saberlo, el pasaje de la película ‘Por mis pistolas’ en la que Cantinflas le saca una muela a un Jefe Apache con un alicate, herramienta que sirve para sujetar objetos pequeños, doblar alambres o apretar tuercas.

En plena pandemia por el coronavirus, un hombre de 33 años de edad tomó una drástica decisión luego de no poder conseguir un dentista que lo atendiera.

De acuerdo con un vídeo que circuló, una tenaza, unos vasos de tequila para darse valor, un espejo, mucha desesperación y unos videos de YouTube para orientarse en su peligrosa tarea fueron los elementos utilizados por el adolorido paciente en su ‘ruta dental’.

El hombre se extrajo así mismo el diente y terminó de ese modo con el suplicio que había soportado durante varios días debido a un dolor de muela.

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