Todd Haynes hace respirar y sentir al público como “The Velvet Underground”

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FESTIVAL CANNES

Cannes (Francia), 8 jul (EFE).- Sentir, respirar y escuchar la música como si formáramos parte de la escena artística del Nueva York de los sesenta, cuando The Velvet Underground se convirtió en un grupo de culto. Ese es el objetivo, conseguido, de Todd Haynes con su documental, que presentó hoy en el Festival de Cannes.

Con un montaje vertiginoso, pantalla partida en dos o convertida en un puzzle de imágenes, Haynes traza un retrato apasionante sobre una banda esencial en la historia de la música, que, como dice John Cale en la película, buscaron “cómo ser elegantes y cómo ser brutales” al mismo tiempo.

“Queríamos representar la vida cultural de Nueva York de forma íntegra y compleja, porque la época era compleja”, explicó Haynes en una rueda de prensa tras la proyección del filme, que se presenta fuera de competición en el 74 Festival de Cannes.

Es un filme “que trata de la creación artística”, de un grupo, The Velvet Underground, “que es el arte del rock and roll o el rock and roll artístico”.

Una banda que es el resultado de “una polinización cruzada” entre muchas personas porque cada miembro de ese grupo tenía un papel esencial en el sonido que crearon, preció el realizador, para quien el hecho de todos llegaran al mismo tiempo a Nueva York “fue casi un milagro”.

Lou Reed, John Cale, Sterling Morrison y Angus MacLise formaron el grupo en 1964 y al año siguiente MacLise fue sustituido por Maureen Tucker. Posteriormente se uniría Nico, aunque siempre se consideró su colaboración como temporal. Y en 1969 se fue Cale, a quien reemplazó Doug Yule.

Solo cinco álbumes, grabados entre 1967 y 1973, sirvieron para revolucionar el rock e influenciar el trabajo de muchos músicos posteriores y el surgimiento de nuevos estilos, como el glam rock de David Bowie, señaló Haynes.

El testimonio de Bowie aparece en el documental, como el de otros músicos y artistas como Jackson Browne, Jonathan Richman -que asegura haber asistido a 80 conciertos de The Velvet-, John Waters, La Monte Young, Delmore Schwartz o Jonas Mekas, la hermana de Reed -Merrill reed-weiner- e incluso Allen Ginsberg. Sin olvidar a cada uno de los miembros de la banda.

“Usamos sus voces de archivo, pero mantener su presencia es una de las bellezas del filme y era uno de los desafíos”, explicó Haynes, que ha construido la narración en torno a esos testimonios para describir “un lugar y una época” únicas.

Ahora, con tanta información en Internet es difícil concentrase en un sitio concreto e imposible saber si en algún lugar del mundo hay gente desarrollando un arte nuevo, reflexionó el director de películas como “Carol” (2015) o “Far from Heaven” (“Lejos del cielo”, 2002).

Con un largo trabajo de selección desarrollado durante la pandemia, el equipo buceó en más de 600 horas de imágenes y más de 7.000 imágenes para elegir lo que querían contar. Una primera versión de más de 12 horas acabó en los 110 minutos que dura el documental, y del que no sobra ni falta nada.

Material, mucho inédito, procedente de los archivos de los productores Wyatt Stone y Bryan O’Keefe, de la Fundación Warhol -grabaciones de The Velvet Underground ensayando en The Factory-, o del archivo Lou Reed -maquetas de las primeras canciones de la banda-.

Imágenes que reconstruyen la historia del grupo empezando por los variados orígenes de sus miembros, especialmente de Lou Reed con su complicada personalidad desde niño y su obsesión por convertirse en estrella pese a ni cantar ni tocar realmente bien, y John Cale, que saltó de Gales a Nueva York y que hasta los siete años ni siquiera hablaba inglés.

Una película muy visual en la que Haynes ha querido establecer una relación estrecha y directa entre lo que el espectador ve y lo que oye. “Quería poner la música en el contexto del cine” y hacer escuchar “la música de forma fresca” para poder “experimentar lo que la gente sentía en aquella época”.

Por ello, y aunque el documental se va a lanzar en Apple TV, el realizador asegura ser de la vieja escuela, de los realizadores que hacen películas para la gran pantalla, y cree que “escuchar este filme en gran pantalla es extraordinario”.

Tan extraordinario como escuchar a Lou Reed diciendo que los 2,79 dólares que consiguió por derechos de autor de su primera grabación fue más de lo que sacó de The Velvet.

O cómo los miembros del grupo consideraban que las letras de las canciones de The Beatles eran para niños, o ser conscientes de lo que Andy Warhol significó para el grupo y para Lou Reed en aquella época.

Que Warhol o Nico estaban enamorados de Lou Reed, que el grupo odiaba el movimiento hippie y que los ensayos para su álbum de debut, “The Velvet Underground & Nico” (1967), con la famosa banana de Warhol como portada, duraron más de un año.

Sin olvidar la voz de Bowie diciendo que Bob Dylan hizo canciones maravillosas pero que Lou Reed llevó al pop a la vanguardia con las letras de sus temas.

Muchos datos ya conocidos pero contados de forma extraordinaria por Haynes, que rinde un gran homenaje a un grupo esencial que casi cincuenta años después de su separación siguen sonando innovadores.

Alicia García de Francisco

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